Mitología creativa: artículos sobre Sherlock Holmes, el Capitán Nemo, Tarzán, Doc Savage, Cthulhu... y otros miembros de esa misma familia... por ALBERTO LÓPEZ AROCA
Después de que habláramos por aquí de la más reciente adaptación cinematográfica del Maestro, no he podido resistirme a tomar prestado de youtube.com la que se presume más antigua de las producciones sherlockianas, concebida para las primitivas "arcades" del nickelodeon (lo que entonces llamaban "peep-show machine"). El batín es la única seña de identidad de Holmes que se muestra en este cortometraje (tan corto como treinta o cuarenta y nueve segundos, depende de a quién preguntéis) de la American Mutoscope and Biograph Co., rodado por Arthur W. Marvin, tal y como cuenta la manida leyenda, "en un ático de New York", el día 26 de abril de 1900 -aunque el registro de la propiedad no se realizó hasta 1903, dato curioso y equívoco, supongo-.
Imagino que todos lo conoceréis de sobra, pero por si acaso, aquí está, para uso y disfrute de los sherlockianos y holmesianos.
Se dice que el actor que interpreta a Sherlock Holmes es Walter Huston, el mismo Walter Huston que aparece en el papel de Howard ("Yo sé lo que el oro le hace al alma de los hombres") en El tesoro de Sierra Madre, que sale sin acreditar en El nacimiento de una nación de Griffith, y que fue padre de John Huston y abuelo de Angelica Huston. Este hombre nació en 1884, de modo que no está nada claro que se trate del individuo que hace el papel de Holmes en este irreverente chiste visual... No obstante, por esas fechas Walter Huston ya debía andar por New York haciendo bolos en el mundo del vodevil, de modo que ¿quién sabe?
Es éste un excepcional pastiche, amén de trabajo de investigación. En esta ocasión, Holmes cede todo protagonista al bueno de John Watson, y con el escenario de la Batalla de Maiwand (27 de julio de 1880), García Rodenas realiza un despliegue de erudición militar, médica, geográfica y literaria que, al menos a mí, me ha convencido. Y para lograr una mayor verosimilitud, el relato está contado en tercera persona, todo un riesgo que el autor ha asumido cuando lo más fácil habría sido dejar que fuera el mismo doctor quien nos narrara sus aventuras afganas, como ya hizo en su día Michael Hardwick en The Private Life of Dr. Watson, o James Lowder en The Weeping Masks (contenido este último en la antología Shadows Over Baker Street). Y es que, en contra de lo que dije a Juan García en su momento -pues insistí mucho en que esa historia debía contarla Watson-, la caja de metal guardada en la banca Cox & Company ya ha sido suficientemente saqueada hasta la fecha. (Me consta que muchos holmesianos, como el señor Joan Proubasta, comparten esta opinión).
(El relato se encuentra contenido en Paradol Chamber Vol. I, nº3, que es el boletín de circulación interna de la Academia de Mitología Creativa "Jules Verne" de Albacete. Apenas queda algún ejemplar extraviado; no obstante, espero que esta historia vea la luz de nuevo en un volumen colectivo de pastiches que anda rondándome la cabeza desde hace varios años. Paciencia)
Otro excelente pastiche de García Rodenas, creador del Inspector Serrano (el policía español experto en casos paranormales).
En esta ocasión, el autor recoge los testimonios de un agente de la célebre Agencia Pinkerton, que se encuentra con el joven Holmes en Estados Unidos, en los tiempos en que el Maestro andaba haciendo sus pinitos como actor con la compañía Sasanoff. El misterio en cuestión no puede ser más atractivo: el asesinato de Abraham Lincoln. Los invitados a esta fiesta holmesiana son verdaderamente excepcionales: Don César de Echagüe (más conocido como El Coyote), Gideon Spillet (un periodista yanqui, presente durante el polémico asunto de La Isla Misteriosa), la familia Marsh de Innsmouth, y sólo Dios sabe cuántos más.
El texto se publicó como faldón en Ínsula, suplemento cultural del diario El Pueblo de Albacete, durante cuatro números -Ínsula 11 a 14-.
(Habrá que tener paciencia, pues este es uno de los relatos que habrá de engrosar mi proyectado volumen de pastiches holmesianos)
Impresionante, imprescindible, y a mi modo de entender las cosas, uno de los pocos textos no canónicos que merecen ser incluidos en cualquier cronología holmesiana, aunque no por los motivos habituales.
Para empezar, esta es la segunda novela de la tres que el filósofo inglés Gerald Heard (bajo el pseudónimo de Herald F. Heard) escribió sobre un detective muy curioso: se trata de un anciano apicultor que vive cerca de una aldea de Sussex. Y en contra de lo que cualquiera podría suponer, responde al nombre de Mr. Mycroft.
Baring-Gould mencionaba en su biografía del Maestro la primera novela de Heard, A Taste For Honey (1941), a la que otorgaba bastante valor. Roger Johnson, en Romancing the Holmes, aclaraba que el señor Heard había escrito tres novelas de Mr. Mycroft y dos relatos cortos que habían aparecido en Ellery Queen´s Mystery Magazine. El primero de estos relatos está incluido en The Misadventures of Sherlock Holmes (1989), a cargo de Sebastian Wolfe, y lleva por título Mr. Montalba, Obsequist (sept. 1945), y todavía no ha caído en mis manos. El segundo es The Enchanted Garden (marzo de 1949), que se puede encontrar en el impresionante The Game Is Afoot (1994) de Marvin Kaye (que comentaré en la sección de Pastiches en Inglés).
Probablemente, lo mejor de Respuesta Pagada (y de toda la serie de Mr. Mycroft) es el narrador, el señor Sydney Silchester, un individuo mezquino, envidioso y francamente desagradable que resulta un perfecto contrapunto del doctor Watson, a la hora de hacer de colaborador -o cronista- de Holmes en los años 30 y 40. El Maestro, en esta novela, es exactamente lo que debía ser nuestro Gran Detective a edad muy avanzada: un profesional de excepcional inteligencia -pero consciente de sus limitaciones-, más interesado, si cabe, en la naturaleza humana que el Holmes del gasógeno, la pipa y el batín, perfectamente adaptado a los tiempos, y en modo alguno retirado de la circulación, pues sigue prestando sus servicios a clientes selectos y misteriosos. La novela no posee ninguna de las manidas referencias al Canon (ni Baker Street, ni Moriarty, ni Rata Gigante de Sumatra, ni monsergas), sino breves y sutiles comentarios, en absoluto explícitos, que evocan en los holmesianos el recuerdo de otros tiempos ya pasados... lo que no deja de otorgarle una mayor credibilidad que los habituales pastiches basados en la biografía y cronología de Baring-Gould (y conste que yo soy el primero que peca en este sentido; la obra de Heard me ha dado una buena lección). Además, la obra tiene mucho interés por sí misma, independientemente de que sea o no un pastiche de Holmes. Excelente.
Hasta hace poco, creía que las novelas de Heard estaban inéditas en castellano, pues no se mencionaba en artículo bibliográfico alguno, pero encontré la referencia a una novela titulada Predilección por la miel en una colección de novela policíaca, editada en Argentina por Emecé en los años 40, y supe que estaba en un afortunado error.
(Respuesta Pagada, según la edición de Emecé de 1949 -colección El Séptimo Sello, dirigida por Jorge Luis Borges y su entonces joven amigo Adolfo Bioy Casares-, y con traducción de Raquel Lozada de Ayala, cualquier puede descargarlo con sólo pinchar aquí. Si alguien consigue PREDILECCIÓN POR LA MIEL en castellano, no dude en contactar conmigo... aunque me parece que hay un ejemplar en la librería NEGRA Y CRIMINAL. ¡Corred, holmesianos de habla hispana, corred!)
Muy importante: para comprender este pastiche, hay que leer antes La Voz de Drácula, que es el comienzo de la saga ideada por Saberhagen para "redimir" la figura del Rey de los Vampiros: Drácula es el bueno de la película, Van Helsing un psicópata pervertido, etc.
Cuando la leí en su día (en 1993, que es cuando se editó, creo), me lo pasé bomba, y le tengo un cariño especial. No obstante, me resulta muy difícil intentar encajarla mentalmente dentro de la "Realidad Canónica", sobre todo por el tratamiento que Saberhagen da al Conde. En ese sentido, es todo lo contrario que Sherlock Holmes contra Fu Manchú, que parece real como la vida misma. Además, plantea (y resuelve, cómo no) el sempiterno Caso de la Rata Gigante de Sumatra, que a estas alturas, está empezando a merecerse un extenso artículo bibliográfico, de esos que cuestan muchos dólares en Amazon, y muchas visitas al índice de pastiches inglés.
En cualquier caso, esta novela es un verdadero deleite para los que no se ofenden con facilidad.
Recientemente, he descubierto (en Amazon, claro) que Saberhagen prolongó su saga del buen Drácula hasta ocho o nueve volúmenes, y en uno de ellos volvió a recrear "el mítico equipo Holmes-Dracula": se trata de Seancée for a Vampire, que todavía no he conseguido.
(No la he vuelto a ver desde que me salió a la venta, ni de primera, ni de segunda mano. Sin embargo, es de suponer que Timun Mas, que es quien editó este libro, sabrá algo al respecto...)
La última aventura de Sherlock Holmes
(The Last Sherlock Holmes Story, 1978)
por Michael Dibdin
Sobre esta novela se han dicho muchas cosas, sobre todo malas. El problema es que no se puede hablar de ella sin "destriparla" (las comillas están justificadas, se lo aseguro a ustedes). Yo la leí con muchísimo gusto, y aunque algunos aspectos rechinaban -no hablo del argumento, sino la narración de Watson-, me voy a permitir el lujo de recomendarla a todos los que no gritan "¡Anatema!" cuando un pastiche se pasa por debajo de la pata una buena parte del Canon. Y así gritarán con razón.
Hay que admitirlo: esta novela no se puede escribir dos veces -al contrario que el Caso de la Rata Gigante de Sumatra, que lleva yo qué sé la de pastiches-, pero sí que se puede revisitar de cuando en cuando.
(Editada por Valdemar. De segunda mano, y en la Cuesta de Moyano a unos 9 euros, si es que quedan ejemplares)
La Sra. Hudson y el misterio de los espíritus
(Mrs. Hudson and the Case of the Spirits' Curse, 2004)
por Martin Davies
"¡Bravo, señora Hudson!"
Sherlock Holmes
¡Anatema! (Ahora me toca a mí hacer de pureta).
Curioso pastiche, con pretensiones de desmitificación, y que promete ser el primero de una serie dedicada a las aventuras de la señora Hudson, ama de llaves de Holmes y Watson.
Se deja leer muy bien, la trama es correcta y divertida (por cierto, que nos hallamos ante un Caso de la Rata Gigante de Sumatra), pero la idea de Davies, que recuerda en cierto modo al excelente filme Sin Pistas, de convertir a la discreta señora Hudson en el verdadero cerebro tras las hazañas de Baker Street, no deja de rechinar.
En mi opinión, algunos detalles hacen más gracia que otros (la aparición de Raffles, el ladrón de guante blanco, está muy bien traída y resulta simpática), y hay que admitir que el concepto es original -aunque según Roger Johnson, ya existía un precedente a la hora de traer a la Hudson hasta el mundo de los detectives, Elementary, Mrs Hudson de Sidney Hosier, 1996-, y sobre todo, muy ingenioso.
Disfrutable a distintos niveles.
(Editado por Lumen en 2004, debe costar 15 o 16 euros, y está disponible en librerías)
La parte mitográfico-creativa de este blog que no concierne a Sherlock Holmes parece que anda un tanto abandonada... repito, sólo en apariencia.
Os recomiendo que le echéis un vistazo a este tráiler de una película checoslovaca de 1958, titulada Vynález zkázy ("La invención diabólica", dicen los traductores wikipédicos), que es en realidad la adaptación de una de las obras menos conocidas en España de Jules Verne, Face au drapeau ("Ante la bandera", 1896), donde el Maestro Francés anticipa un concepto tan divertido y familiar como el de la bomba atómica.
El protagonista de la novela, el inventor francés Tomas Roch (pariente lejano, a la sazón, del galdosiano León Roch), es, de acuerdo con mis investigaciones, el padre del más famoso de los ghost-finders o doctores de lo oculto, el señor Thomas Carnacki de Cheyne Walk. (Para conócer más detalles acerca de esta investigación, ruego al lector que consulte el relato "Un olvidado episodio caudetano", incluido en el volumen Los Espectros Conjurados (2004), donde se expone con mayor amplitud esta relación, así como la identidad de la señora madre del conocido cazafantasmas, o las relaciones de Carnacki con ese horror denominado Fantomas).
La película del gran Karel Zeman es una auténtica gozada, y tanto a este cineasta y animador checo, como al filme propiamente dicho, me los acaba de descubrir mi buen amigo el dibujante e ilustrador Juan Antonio Martínez Sarrión, cuyo blog MORTIMERÍADAS podéis disfrutar pinchando aquí. Supongo que podéis conseguir "La invención diabólica" por los medios habituales que nos brinda la Red de Redes.
Y además, hay un crossover con Robur el Conquistador.
Un relato incluido en el segundo volumen de Alianza Editorial de los Cuentos Completos de Benet. Tengo la sensación de que este pastiche ha pasado desapercibido durante años a la mayoría de aficionados holmesianos de nuestro país, o al menos, yo nunca he visto una reseña al respecto.
Juan Benet hizo girar su obra escrita (pues también era pintor, y sus collages eran exquisitos) en torno a una población ficticia llamada Región (es inevitable acordarse de Macondo, Vetusta, Arkham, Innsmouth, Castle Rock, Derry, y otros muchos lugares), que fue visitada por Holmes cuando el Dr. Moore Agar, de Harley Street, le recomendó tomarse unas vacaciones en marzo de 1896 -del mismo modo en que el Gran Detective y Watson marcharían a Cornualles justamente un año después, según se cuenta en La Aventura del Pie del Diablo-. Lo cierto es que las fechas -no indicadas explícitamente en el texto de Benet, aunque se pueden deducir fácilmente por las referencias al estudio de Holmes sobre los Motetes Polifónicos de Orlando di Lassus- concuerdan con la cronología de Baring-Gould, cosa que, a estas alturas, a nadie habrá de extrañar, pues es la más consultada y aceptada por los pasticheros de este y el otro lado del océano.
El relato está compuesto por tres capitulillos, dos escritos por Benet, y uno redactado en inglés (y presentado por Benet sin traducir), que nadie dudaría en atribuir a al doctor Watson. César Abrantes, hijo del cacique de Región, Honorio Abrantes, recurre al Maestro cuando su prometida muere en circunstancias extrañas.
Creo que este texto merecería un análisis detenido, junto con otras especulaciones sobre la presencia de Holmes en España -pienso en Los Secretos de San Gervasio, de Carlos Pujol, y en el reciente El pescador de pájaros, que sitúa al Gran Detective en Granada, amén de Sherlock Holmes y las Huellas del Poeta, de Rodolfo Martínez-. Mi breve aportación al paso de Holmes por nuestro país es un breve fragmento, apenas unas líneas de procedencia incierta, y se puede encontrar aquí.
Joan Proubasta, presidente del Círculo Holmes, escribió al menos un artículo sobre el Maestro en España, pero desgraciadamente no ha caído aún en mis manos. ¿Hablará Proubasta del paso del Maestro por Región?
(Al ser de la colección de Alianza de bolsillo, supongo que estará disponible en librerías, y costará unos 8 euros)
Una aventura de Sherlock Holmes, 1968
por Juan Perucho
Escrito originalmente en catalán, es un breve relato corto, escrito con el peculiarísimo estilo del llorado Juan Perucho, que se puede encontrar en las compilaciones Rosas, diablos y sonrisas (existen diversas ediciones, entre ellas una muy accesible, la de Austral), y también Las sombras del mundo (colección Alianza 100).
Es un texto que rara vez se menciona en listados de pastiches, y aunque en realidad es un artículo sobre la historia de las ligas femeninas (ligas de modista, no agrupaciones feministas) y absolutamente anticanónico, resulta muy simpático. Aquí se menciona el inexistente -pero no por ello menos deseable- Murder and Fashion, por el Dr. Watson (Owen Limited, London, 1968).
Por cierto, Moriarty y Fu Manchú aparecen en el cuento; y por si alguien no lo sabía, Perucho es uno de los grandes de la literatura, pastichera o no: por sus páginas han desfilado el Capitán Nemo, Hércules Poirot, Allan Quatermain, el conde Drácula, James Bond, Philo Vance, el profesor Challenger, Phileas Fogg, y toda clase de monstruos, aventureros, detectives y sombras misteriosas, de esas que uno sólo puede ver con el rabillo del ojo.
(En librerías)
Habla Sherlock Holmes, 1977
por Fernando Savater
"Y tal es mi auténtica fuerza: conceder siempre más respeto a lo posible que a lo simplemente verosímil".
Sherlock Holmes
Un breve monólogo incluido en el volumen Criaturas del aire (1º ed. de 1979), que recoge la serie escrita por Savater en la revista Lui.
Es un texto muy grato de leer, enfocado, como suele ser habitual en este autor, hacia la perspectiva de la Filosofía, con ciertos tintes didácticos. Este libro resulta imprescindible para el coleccionista no sólo de pastiches holmesianos, pues se trata de toda una colección de monólogos de los más diversos personajes: Drácula, Mr. Hyde, Phileas Fogg, el Hombre Invisible, Charles Dexter Ward, Tarzán, Conan, Fu Manchú, Simbad, e incluso un último guiño al lector, con el monólogo de ese personaje ficticio que se llama Fernando Savater.
(Editado por Destino, en la colección Destinolibro, esa blanca y de bolsillo. En su día me costó unas 700 pesetas, y supongo que ahora, seguramente reeditado, andará por los 6 o 7 euros. Espero que siga en las librerías)
Encontramos en el número 40 de Keeler News, boletín de la Harry Stephen Keeler Society de Ohio, una de esas pequeñas curiosidades (¿joyitas, quizá?) que tanto nos gustan a los holmesianos y también a los aficionados a la serie negra y la novela policíaca. Se trata de uno de los primeros textos publicados por el célebre Samuel Dashiell Hammett, autor norteamericano entre cuyas obras maestras se cuentan títulos como El Halcón Maltés, Cosecha Roja, La llave de cristal, y un sinfín de relatos protagonizados por el Agente de la Continental. Según indica el editor de Keeler News, el texto apareció en el número de noviembre de 1922 de la revista 10 Story Book, dirigida en aquel entonces por Harry Stephen Keeler, ese insólito escritor del que ya hemos hablado aquí en otras ocasiones (ver El Manuscrito Lunar y El caso del Keeler perdido, en este mismo blog). El texto aparecía firmado por "Daghull" Hammett, uno de los primeros pseudónimos que el autor utilizó, que no el único. Aquí lo tienen, en rigurosa primicia, y por primera vez en castellano, que nosotros sepamos.
Quizá no sea más que un chiste, pero ¡qué demonios!, es de Hammett.
Inmortalidad
Sé poco de ciencias, de arte, de finanzas o de aventuras. Nunca he escrito nada excepto breves e infrecuentes cartas a mi hermana en Sacramento. Mi nombre, que no está pintado en las ventanas de mi tienda, resulta desconocido incluso para la familia polaca que vive con su caterva de hijos al otro lado de la calle. Aún así, viviré en el recuerdo de los hombres cuando sus nombres, ahora en boca de todo el mundo, se hayan olvidado, y cuando los hechos de hoy se hayan oscurecido. No sé si seré recordado como filósofo, pero sé que yo, Oscar Blichy, el verdulero, seré inmortal. He guardado unos diecisiete mil dólares de los beneficios de mi tienda durante los últimos veinte años. Añadiré a esta cantidad todo lo que pueda hasta el día de mi muerte, y entonces, ¡esa cantidad será entregada al autor de mi mejor biografía!
por Daghull Hammett
10 Story Book, noviembre de 1922
(Traducción de Alberto López Aroca, publicada originalmente en el suplemento cultural Ínsula, y posteriormente en la desaparecida web albertolopezaroca.tk)
Y seguimos recuperando mis viejos comentarios, que a estas alturas, ya deben sonar un poco desfasados...
Horror en Londres
(The West End Horror, 1976)
por Nicholas Meyer
Segunda aportación de Meyer, tras la exitosa Elemental, doctor Freud. Un desfile de famosos victorianos históricos (Wilde y Stoker, por ejemplo), y una buena trama. Inferior al primero, mucho mejor que el que habría de venir, el mediocre El Ángel de la Música (The Canary Trainer; las traducciones de los títulos de Meyer a nuestro idioma merecen palos).
(Librerías de viejo, rastrillos... seguro que a precios razonables)
La vida privada de Sherlock Holmes
(The Private Life of Sherlock Holmes, 1970)
por Michael y Molly Hardwick
"Dígame, Watson: ¿qué es lo que se nutre de canarios y ácido sulfúrico, teniendo por corazón maquinaria?"
Sherlock Holmes
Adaptación de la excelente película de Billy Wilder, que no desmerece en absoluto al filme. En contra de lo que ocurre habitualmente con las adaptaciones a libro de películas, pienso que las de Holmes tiene un especial interés, pues rara vez coinciden plenamente con el original cinematográfico. Esto sucede, obviamente, porque las novelas casi siempre están narradas por Watson, lo que aporta una perspectiva que en las películas no podemos tener. Los autores, que suelen ser buenos conocedores de la materia canónica, hacen trabajos, cuando menos, correctos, e introducen sus propias morcillas: Ellery Queen lo hizo en Estudio en Terror, Robert Weberka lo hizo en Murder by Decree, y el matrimonio Hardwick lo hacen con mucha elegancia en este volumen. Excelente.
(Hay una primera edición de Molino de 1973, que apenas se ve por ahí. Luego está la de Valdemar, que habrá que buscar en rastrillos y librerías de segunda mano y de viejo)
La Aventura del Quinteto Inacabado (1980)
por Santiago R. Santerbás
"Soy un admirador incondicional de Sarasate. ¿Se ha fijado usted en sus dedos? Si se hubiera dedicado a carterista... Mon Dieu!"
Sherlock Holmes
Se encuentra en un volumen la mar de extraño, Pickwick, Alicia y Holmes al otro lado del espejo, tanto más raro pues está editado por Anaya en la célebre colección Tus Libros (nº150, 1996), y que tuvo una edición previa bajo el título de Tres pastiches victorianos (Hiperión, 1981). El relato de Holmes (una novela corta, en cualquier caso) y narra una peripecia del Maestro en París durante el Gran Hiato, y su encuentro con el violinista Pablo Sarasate. Si a alguien le agobian las notas al pie, que se las salte; pero lo que es a mí, no me molestan ni lo más mínimo. Es uno de los mejores pastiches holmesianos escritos en nuestro idioma.
(En librerías)
La venganza del sabueso
(The Revenge of the Hound, 1987)
por Michael Hardwick
Hardwick es en realidad un escritor todoterreno, buen conocedor del Canon, y mercenario hasta cierto punto. Además de La Vida Privada de Sherlock Holmes, ha escrito novelizaciones por encargo de series televisivas como Arriba y Abajo. Su pastiche holmesiano más famoso es el ya citado, aunque tiene unos cuantos más, inéditos en castellano: The Private Life of Dr. Watson (del que hablaremos en otro lugar), una autobiografía del Maestro, varios estudios (The Sherlock Holmes Companion, The Man Who Was Sherlock Holmes), y la novela Prisoner of the Devil, que introduce a Holmes en el famoso Caso Dreyfuss, y que ha recibido las alabanzas de Isaac Asimov y de Roger Johnson, entre otros.
La venganza del sabueso es un pastiche muy grato de leer, pues Hardwick urde buenas tramas y, sobre todo, recrea muy bien el tono de Watson-Doyle. La única pega que le puedo poner a esta historia es que peca de ser un poco reaccionaria en algunos aspectos políticos. Por lo demás, es más que disfrutable.
(Editada por Valdemar en 1994. De segunda mano, y hasta hace unos años, en la madrileña Cuesta de Moyano se vendía por unos 9 euros)