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La Coctelera

Cuaderno de bitácora del "Matilda Briggs"

Mitología creativa: artículos sobre Sherlock Holmes, el Capitán Nemo, Tarzán, Doc Savage, Cthulhu... y otros miembros de esa misma familia... por ALBERTO LÓPEZ AROCA. Casa fundada el 27 de febrero de 2006

Categoría: fanzines

4 Mayo 2011

ÍNSULA Nº 18: VAMOS A MATARLOS A TODOS (o cómo me las arreglé para dejar a Sherlock Holmes fuera, al menos por una vez...)

 

Pues sí, salvo error u omisión, creo que éste es el único número del suplemento cultural Ínsula en el que el Maestro de Baker Street no aparece ni tan siquiera mencionado en un rinconcito. No sé cómo lo hice, pero el lector del diario El Pueblo de Albacete, el jueves 16 de junio de 2005, no encontró ni rastro de Sherlock Holmes en el número 18 de Ínsula. Debió de resultar frustrante -suponiendo que alguien hubiese pillado, por aquellas fechas, el jueguecito de "busca a Sherlock en estas páginas", aunque lo dudo mucho...-, aunque admito que no para mí.

En aquellas fechas, la célebre adaptación cinematográfica de Sin City que realizó Robert Rodríguez junto a Frank Miller estaba en boca de todo el mundo, las imágenes se sucedían en revistas convencionales y especializadas... y yo, como responsable de Ínsula, opté por no utilizar ninguna de esas previews que todo el mundo reproducía aquí y allá, y fui al grano (bajo el anodino epígrafe de "cómic", en las esquinas superiores) con el reportajillo "Sin City: Vamos a matarlos a todos", que resultó muy grato de escribir, y en mi opinión, se sigue sosteniendo hoy en día. La idea de imprimir el texto en páginas negras, totalmente en negativo, no fue mía. Y el resultado impreso me pareció fascinante (y supongo que los muchachos de la imprenta también debieron de echarse las manos a la cabeza).

En un número dedicado a la serie negra más oscura y frankmilleriana, mi compañero y amigo, el por entonces redactor de Deportes Álvaro Piqueras Corchano -que ya se había convertido en uno de los habituales y valiosísimos colaboradores de Ínsula- se marcó un thriller de espionaje y francotiradores y machetazos con su relato "Rojo Sangre", con un trasfondo tan actual como el de los trapicheos mafiosos del gobierno de los Estados Unidos en todos los países civilizados o por civilizar. El cuento apareció bajo el revelador epígrafe de "relato de tiros", pues estamos hablando de los tiempos de Ínsula en que las libertades que nos tomábamos se habían hecho más que evidentes. (Por cierto, creo que Álvaro es un autor por descubrir, tal y como demuestran otros cuentos, artículos y dislates que escribió para Ínsula, y que veremos pronto por aquí).

Mi apología del frankmillerismo continuaba y concluía con el panfletario artículo-diatriba-sermón titulado "Frank y Batman: Por qué no nos los merecemos", donde dejé bien clara mi postura acerca de los diversos dimes y diretes acerca de los trabajos de Miller con el Caballero Oscuro. (El epígrafe aquí ya no era ni tan siquiera "cómic", sino "tebeos buenos", directamente).

Para no salir de la tónica de este número, y bajo el explícito epígrafe "relato de mafiosos", mi gran amigo Marcelo Ortega nos brindó "Palermo", una historia siciliana de los años 50 que tiene todos los visos de ser real como la vida misma. Marcelo, para el que no lo sepa, no sólo un periodista del copón bendito, sino que es toda una autoridad en cuestiones tan espinosas y apasionantes como los diversos grupos mafiosos de Italia, su historia, y la actualidad más candente. Lo malo es que todo ese conocimiento enciclopédico suyo, lo conoce de primera mano...

Por último, el escritor Juan García Rodenas, que ya era uno de los pilares de Ínsula, ocupó el puesto habitual de Fernando Fuentes (de vacaciones veraniegas) en la sección musical, y le aportó su propio estilo y cadencia: de las novedades locales entre DJs, pubes y discotecas de Albacete a la que estábamos acostumbrados, Juan no llevó a sus listados con música para escuchar mientras uno lee La Saga de la Ciudad Oscura (aventuras del Inspector Serrano, ¡no se las pierdan!), folk ibérico, o una nada sutil reminiscencia apologética sobre ese maestro del humor musical que fue Emilio el Moro. Ahí es nada...

Como es costumbre, si desean ustedes descargar Ínsula nº18 con todos estos contenidos, no tienen más que pinchar por aquí. Suerte.

Tags: insula

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3 Junio 2010

APERGY (incluye el hit “¡Sax Raker no es Sherlock Holmes... pero de algún modo sí!”)

NOTA PREVIA: He decidido no traducir a castellano el término inglés "apergy", muy semejante a "energy" (energía). En nuestro idioma, lo he visto escrito, en femenino, como "apergía", e incluso "aspergia" (sin tilde en la "i"). Yo me he tomado la libertad de convertirlo en masculino, pues la repetición de la letra "a" en "la apergía" o "la apergy" me suena fatal. Por supuesto, cada cual es muy libre de denominar esta fuerza -que alguien debería integrar en la Teoría del Campo Unificado- como mejor le parezca.

Y ahora, entremos en materia.

 

ACROSS THE ZODIAC: Marte hacia 1830

Según nos cuenta el notabilísimo investigador woldnewtoniano y anotador de The League of Extraordinary Gentlemen, el señor Jess Nevins, en su magnífica página (y ahora también libro) Fantastic, Mysterious, and Adventurous Victoriana, el apergy se mencionó por primera vez públicamente en la novela Across the Zodiac (1880), obra del poeta e historiador inglés Percy Greg. De acuerdo con el autor, se trata de un manuscrito datado hacia 1830 y encontrado en una isla del Pacífico. El innominado narrador es un británico que se refiere de este modo al apergy en las primeras líneas de su declaración o informe:

"...Por razones obvias, aquellos que poseían el secreto del Apergy nunca habían soñado con aplicarlo del modo que yo propuse. Les había parecido poco más que un curioso secreto de la naturaleza, y quizá poco más, pues la existencia de una fuerza repulsiva en la esfera atómica se había sospechado desde hacía mucho y últimamente se ha confirmado, y se considera que su preponderancia es la característica del estado estado gaseoso, que lo distinguiría de los estados sólido y líquido de la materia. Hasta hace poco, no se había encontrado un modo de generar o acumular esta fuerza en grandes cantidades. El progreso de la ciencia eléctrica había resuelto esta dificultad, y cuando me comunicaron el secreto, tenía un valor que nunca antes le había correspondido".

El protagonista, soldado experimentado y diplomático en la India, utiliza esta especie de "anti-gravedad" para construir un navío espacial (el Astronaut) para viajar a Marte, uno de los planetas más visitados de nuestro sistema solar, y allí encuentra una antigua civilización que, al parecer, es directamente una versión marciana de la temprana idea victoriana del comunismo: sufragio universal, ateismo, materialismo cultural... y curiosamente, las mujeres son propiedades y los niños son criados y educados por el estado... (No sé a los lectores, pero esto a mí me recuerda mucho al sistema de incubadoras que tenían los ovíparos marcianos rojos de los que nos hablaba el señor Edgar Rice Burroughs en la serie de John Carter de Marte).

Nuestro aguerrido inglés se enfrenta a ese sistema y se une a una sociedad secreta de carácter religioso que se llama La Orden de la Estrella -¿relacionada, quizá con la célebre Orden de la Sabiduría Estelar (Starry Wisdom) que operó en Federal Hill (Providence) desde finales del siglo XIX?- para restaurar los "antiguos valores morales marcianos".

(Para conocer otros entresijos de la Carrera Espacial durante el siglo XIX, así como diversos testimonios sobre las civilizaciones de Marte, sugiero al lector que consulte mi artículo VIAJES ESPACIALES A LA LUZ DE GAS, en esta misma bitácora).

A JOURNEY IN OTHER WORLDS: La Conquista del Sistema Solar del año 2000

Hasta donde sabemos, la tempranísima Across the Zodiac no tiene versión en castellano. Y lo mismo sucede, creemos, con A Journey in Other Worlds (1894), obra de John Jacob Astor, donde se narra la expedición espacial del Profesor Cortlandt y sus compañeros desde la Tierra hasta Júpiter y Saturno... en el año 2000. En palabras del autor y sus personajes: 

"En el apergy tenemos indudablemente la contrapartida de la gravitación, y debe existir, o el sistema de compensación de la Naturaleza está roto".

 Y también:

 "Los hombres habían descubierto y domado el secreto del apergy, y ahora, ‘poco menos que ángeles', podían surcar el espacio, dejando atrás incluso a los planetas y los cometas".

 No hemos tenido tiempo de leer debidamente estas dos obras decimonónicas, pero se encuentran disponibles en la página del Project Gutenberg, y estamos seguros de que serán una lectura interesante e instructiva: Sabemos, por ejemplo, que la señorita Wilhelmina Murray leyó con bastante interés un volumen titulado APERGY, fechado en 1880, pues así la retrata el señor Kevin O'Neil en la cubierta del número 3, volumen 2, de The League of Extraordinary Gentlemen

UN MILLAR DE MUERTES

La tercera mención del apergy aparece en "A Thousand Deaths" (Un millar de muertes, 1899), breve relato del gran Jack London, que atribuye la paternidad de la teoría del apergy al señor Astor. Es ésta una historia de horror y ciencia-ficción acerca de un sistema de resurrección -el apergy sólo aparece de pasada-, y que probablemente influyó en la elaboración de la novela corta de H. P. Lovecraft "Herbert West, Reanimador":

 "Fue en estas dos proposiciones que basé mi teoría: primero, la electrólisis, o la descomposi­ción del agua en sus gases constituyentes median­te la electricidad; y segundo, en la hipotética exis­tencia de una fuerza, la contraria a la gravitación, a la que Astor ha denominado "aspergia". La atrac­ción terrestre, por ejemplo, tan sólo mantiene los objetos juntos, pero no los combina; por lo tanto la aspergia es mera repulsión. Sin embargo, la atracción molecular o atómica no sólo junta los objetos sino que los integra; y era la contraria, o sea una fuerza desintegradora, la que no sólo deseaba descubrir y producir, sino también diri­gir a voluntad".

(De una traducción encontrada en www.librodot.com)

 

AETHERIC MECHANICS: "¡Sax Raker no es Sherlock Holmes... pero de algún modo sí!"

Ya vemos que el apergy no sirve sólo para viajar por el Sistema Solar. Y así lo demuestra el escritor británico Warren Ellis, cuya serie Planetary, ilustrada por John Cassaday, recoge (y falsea en muchos casos) diversas teorías concernientes a los señores Sherlock Holmes, Doc Savage (o Doc Brass) y Lord Greystoke (o Lord Blackstone) entre muchos, así como a instituciones como el Gun Club de Baltimore.

Ellis es el principal responsable del tebeo unitario Aetheric Mechanics, ilustrado por Gianluca Pagliarani y entintado por Chris Dreier. Esta ucrónica historia, que posee mucho interés para los aficionados sherlockianos, da comienzo en el año 1907, en mitad de la guerra entre Inglaterra y Ruritania, ese país que todos recordamos por El Prisionero de Zenda, de Anthony Hope (y sus secuelas y pastiches, como Rupert de Hentzau, del mismo Hope, o Sherlock Holmes and the Hentzau Affair, de David Stuart Davies). En este mundo, el apergy ha constituido una nueva revolución industrial y social gracias a sus múltiples aplicaciones -en la mayoría de los casos, aplicaciones de carácter militar), y el doctor Richard Watcham, cirujano militar (como otro cierto doctor que todos tenemos en mente) regresa del frente para volver a sus habitaciones de Duke Street, donde convive con el mayor detective de todos los tiempos, Sax Raker. Por supuesto, en el ambiente bélico que rodea Londres, los aviones ruritanos planeando sobre la ciudad, tiene lugar una serie de misteriosos asesinatos que merecerán ser consignados en una de las crónicas del doctor bajo el título de "El Caso del Hombre que No Estuvo Allí".

En contra de lo que pueda parecer a simple vista, Sax Raker no es sólo una versión más del Maestro... y no entraré en detalles argumentales, pues aunque Aetheric Mechanics no se ha publicado en castellano -que sepamos-, los lectores de este Cuaderno de Bitácora del "Matilda Briggs" podrán rastrearlo en las tiendas habituales de la Red de Redes, y en los lugares donde se comparten de forma virtual estas cosas, tan de nuestro gusto.

Eso sí, diremos que es una lectura agradable, simpática, ingeniosa y repleta de guiños a los sherlockianos, como la impostada muerte de Sax Raker en las Cataratas de Dios (junto a su adversario, el Professeur Crowne, "Príncipe del Crimen"), o una dama llamada Inana Meyer a la que Raker siempre se refiere como "esa mujer"...

Algunos aspectos -y diríamos que algunas viñetas- recuerdan enormemente al tebeo de Ian Edginton y el señor D'israeli Scarlet Traces, que ya reseñamos aquí debidamente: Hablamos de la ambientación, del estilo de dibujo del señor Pagliarani, que recuerda a la línea clara francobelga -como sucede con D'israeli-, y de las tecnologías de andar por casa que se han desarrollado a partir del apergy, o como sucede en Scarlet Traces, derivadas de las tecnologías de los aparatos marcianos.

(Podéis disfrutar de esta obra de Warren Ellis AQUÍ).

 

EL APERGY, Y OTROS DESCUBRIMIENTOS PRODIGIOSOS

Aunque Warren Ellis propone que el apergy sea una fuerza que curva el espacio (un poco como la nave espacial del Profesor Farnsworth en la serie de televisión Futurama), y no tenemos motivos para pensar el señor Ellis esté equivocado, es cierto que los "pioneros" la consideraban, como ya hemos dicho, una gravedad negativa...

Este concepto ha aparecido en otras ocasiones, aunque bajo nombres distintos. A finales del siglo XIX, un anónimo científico francés descubrió el "negpos", con resultados impresionantes... y desiguales, pues el caballero en cuestión acabó recluido en un manicomio. Así lo recogió Jules Verne en su novela corta, de imprescindible lectura, Un descubrimiento prodigioso:

"¡Cuántas orgías, cuántos experimentos, cuántas tentativas infructuosas, antes de llegar a la creación de los dos cuerpos electro-metálico-químicos a que he dado el nombre de pos. y neg. abreviando los vocablos positivo y negativo! ¡El pos. amarillo como el oro, sólido como el platino, fusible a una temperatura que tan difícil es de obtener ¡El neg. blanco como la plata, ligero como el aluminio, poroso como la piedra pómez! Aislados, se conducen como todos los demás cuerpos, caen a tierra y obedecen las leyes de la sola gravitación".

 Del mismo modo, alrededor de 1900, el profesor Sealwyn Cavor descubrió un "elemento" al que denominó con el nombre de "cavorita", y que hubo de servirle para realizar un viaje a la Luna, donde contactó con una especie (quizá autóctona) de insectos inteligentes. La cavorita poseía unas propiedades prácticamente idénticas a las que describían Greg y Astor, aunque en esta ocasión fue Herbert George Wells quien se encargó de dar noticia de este hallazgo científico, concretamente en su novela Los Primeros Hombres en la Luna. (Sobre el uso que el Gobierno Británico hizo de la cavorita, ruego al lector consulte el primer volumen de The League of Extraordinary Gentlemen).

Mis propias investigaciones -bastante pedestres- sobre el tema indican que el apergy se encuentra encerrado en los átomos de cualquier materia, y que se descubrirá oficialmente cuando los físicos den un paso más allá y descarten la teoría del Bosón de Higgs, del mismo modo en que el flogisto (o flogisteno) fue desterrado hace ya casi un siglo.

Así, hace tiempo llegué a la conclusión de que, en 1492, un meteoro caído en la población alsaciana de Ensisheim liberó cierta cantidad de apergy en dicha región (del mismo modo en que el famoso meteoro que en 1795 cayó en el pueblo inglés de Wold Newton), lo que afectó de forma insólita a los descendientes de los lugareños. Sobre este tema, me tomé la libertad de redactar un breve relato donde se ponía sobre la mesa la problemática del apergy, e incluía algunos de los imprevistos e insólitos efectos, no muy distintos a los descritos por el señor London en "Un millar de muertes", en un ser humano determinado. El relato lleva por título "Y Drox desató el infierno sobre la faz de la Tierra", y es la continuación de un primerizo cómic de mi amigo Ricardo González Ortiz, así como un breve bosquejo de la Historia Secreta de la Robótica.

Para los interesados en esta cuestión, y aunque ya hicimos cumplida reseña de esta publicación, pueden descargar aquí el cómic y el relato que componen el fanzine Prisionero 11-7.

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26 Mayo 2010

Acerca de NORM ELDRITCH (UN PRÓLOGO)

 Hoy toca rescate, en concreto, un prólogo que realicé para el fanzine doble LOS LÍMITES DEL RANCHO, que contiene traducciones de relatos del Oeste más bizarro de NORM ELDRITCH. Estoy seguro de que este autor también escribió algún pastiche holmesiano...

Acerca de Norm Eldritch

 El caso de Norm Eldritch es semejante al de docenas de autores de todos los tiempos y todas las épocas: ha desaparecido casi por completo en las entrañas del tiempo.

Incluso en esta época, en que el milagro de Internet nos está permitiendo recuperar muchos fragmentos perdidos de la Historia de la Literatura, resulta imposible determinar cuántas obras han sucumbido ante el deterioro físico de los elementos, el menosprecio de sus contemporáneos, y el olvido de historiadores e investigadores.

Muy lentamente, algunos aficionados, que ya se han convertido en los auténticos expertos, recuperan textos que vieron la luz en esta o aquella otra época (o acaso nunca, pues permanecieron enterrados, en forma de manuscrito, en el fondo de una pila de legajos agusanados), y los entregan a la imprenta, la fotocopiadora, e incluso los cuelgan en la Red de Redes. Ciertos autores, mencionados a vuelapluma en un relato, en índices o en ese artículo anónimo, empiezan a ser conocidos, al menos para los estudiosos.

En los últimos tiempos, no es difícil encontrar referencias a una esquiva publicación norteamericana, Outré Tales, de corta vida, y en la que publicaron algunas de sus obras Robert H. Blake, Jonathan Swift Sommers III, Richard Montreville, Owen Fitzstephan, e incluso el antaño celebérrimo Harry Stephen Keeler, autor del best-seller de los años 40 Sing-Sing Nights, que colaboró en Outré Tales bajo uno de sus nomes de plume más obvios, Herbert Simon Kennell. Algunos autores profesionales, verdaderos amantes de la literatura y de sus menos conocidos exponentes, recuperan en sus volúmenes los textos de Paul Chapin, Richard Cordwainer Bird, Kilgore Trout y su discípulo, Nick Adams, Jr., los poemas de Justin Geoffrey (People of the Monolith), Manuel Gutiérrez y Alvarado (El Romance de la Media Luna), Edward Derby (Azathoth and Other Horrors) y Richard Blake, el poeta sordo, mudo y ciego de Boston -a quien no debemos confundir con el ya citado Robert Harrison Blake-. Es de esperar -o al menos, de desear- que, poco a poco, se vaya desenterrando la obra policíaca de King Parker, las novelas de aventuras de Len Dexter, las apenas recordadas historias de magia de Esteban Díaz, la saga de Don Sansón de Luis J. Bisbal, o los western "a la española" de Cinco Balas, serie de J. Ángel Aguilar Cervera.

(Ilustración de Andrea Bonazzi)

Por otra parte, no es de extrañar que todos estos autores, pertenecientes a épocas más felices -que no demasiado lejanas- hayan caído en el olvido, cuando algunos otros, prácticamente contemporáneos, se encuentran en su misma situación: ya son pocos los que recuerdan las alcohólicas memorias Tiempo perdido del guionista norteamericano Graham Williams, de Hampstead, o las numerosas novelas de Thaddeus Beaumont (con su verdadero nombre o bajo el punzante pseudónimo de George Stark), los westerns (Hangtown, The Long Ride Back, Massacre Canyon) y los poemas (Boxing the Compass) de Roberta Anderson, los breves libritos de versos de James Gardener, los romances de Mike Noonan (El admirador de Darcy, Descenso desde la cima, La promesa de Helen) y Carrie Engelbart Hoskins (El héroe de blanco).

Hay muchos otros, como Tim Underhill, Thomas Wilgreve, Leo Queequeg Tincrowdor... La lista de autores literarios cuyas obras ya no están entre nosotros es casi eterna, y lo mismo sucede con las obras científicas de James Moriarty, Otto Lidenbrock o Pierre Aronnax, los fabulosos viajes de Tres meses en la jungla de Sebastian Moran -junto a su obra sobre la caza mayor en el Himalaya del siglo XIX, un volumen escrito en clave, que en realidad versa sobre espionaje internacional-, los insólitos volúmenes sobre arqueología y antropología de Von Junzt y Otto Dostman, las diversas monografías de un autor que hoy es más conocido como el padre del detectivismo profesional, el señor Sherlock Holmes...

No seremos más pródigos por el momento, pero esperamos llamar la atención de los editores, que están perdiendo su tiempo y su dinero cada vez que realizan alguna enésima edición de los "clásicos". Señores, hay mucho material que recuperar.

 El cofre del tesoro

Habrá quien piense que una maleta llena de libros y revistas viejas reviste más bien poco atractivo, pero a los aficionados a la novela de a duro, siempre se les ha antojado esta imagen mucho más semejante al cofre del tesoro de los piratas, que los impolutos estantes de una librería al uso.

El hallazgo de una maleta con obras de los autores anteriormente citados vale, sencillamente, su peso en oro.

Pero no es el caso de la maleta que nosotros hemos encontrado, con diversas publicaciones de los años cincuenta y algunos manuscritos.

Y es que nuestro autor es Norm Eldritch, un nombre que poco o nada les podrá decir, pues no se le puede rastrear en modo alguno... salvo con mucha sutileza. Sus publicaciones -al menos, aquellas de las que tenemos constancia, pues están en nuestras manos- son escasas y oscuras, y una buena parte de su obra permaneció inédita, a juzgar por los abultados tacos de papeles mecanografiados a espacio simple con los que hemos dado.

La presente edición, en dos volúmenes, contiene ocho relatos y medio (a continuación explicaremos este curioso sinsentido) firmados por este anónimo caballero norteamericano, y han sido traducidos por diversos aficionados y estudiosos de la literatura de género.

Así, en estos dos tomos encontramos "Quiet Town" (La Ciudad Tranquila), publicado en un panfleto mimeografiado en Fort Worth por una especie de sindicato pro-comunista llamado The Village People (nada que ver con el famoso grupo de música), y titulado Why Do We Still Stand? (1952), donde Eldritch nos presenta una amarga visión de los viejos dramas del Oeste Americano: la confrontación del débil con el fuerte sólo se puede saldar de una manera.

En "The Last Outlaw"(El Último Forajido), que apareció en un número de 1955 -no conocemos el mes- de la revista Frontier Tales, el autor nos lleva de la mano hasta las entrañas de una vieja y fantasmagórica leyenda de las montañas, mostrada desde un orbe a caballo entre la parábola gótica y lo puramente realista; mientras que "The Butchers" (Los Carniceros), procedente del número de abril de 1959 de Old West Quarterly, y "The Alien" (El Forastero, Western Island, 1957) son muestras del hibridaje literario de un Norm Eldritch que, indudablemente, aborrecía la idea de ceñirse a las convenciones de la época, y no dudaba en utilizar los escenarios del Western clásico para relatar unas fantasías científicas y terroríficas, que no habrían desentonado en Weird Tales. Algo de todo esto entrevemos en "The Secret of Delmoe's Saga" (El secreto de la saga Delmoe, 1961), incluido en la hoja parroquial de la iglesia de San Marcos -ahora derruida, según hemos comprobado- de Lockenhess (North Dakota), un relato con referencias a la ciencia moderna, pero muy relacionado con los conocimientos y costumbres olvidadas de nuestros ancestros.

"A Rope Wasn't Enough For Jimmy", breve cuento en primera persona, es otro ejemplo de maridaje servido por un cruel Norm Eldritch, que quizá se inspirara en las revistas de horror y crimen publicadas en aquella época por William C. Gaines en la editorial E.C. Comics; este relato apareció en dos páginas a doble columna en un número de 1954 de la revista Dark-Gunned Tales.

Si Norm Eldritch había superpuesto al género del Western otros conceptos como el pesimismo, la especulación científica, el terror y el mundo de lo sobrenatural, nos encontramos con dos textos más, inéditos por lo que sabemos, a causa de su carácter intrínsecamente político, o bien políticamente incorrecto. El primero es el caso de "Adiós, amigos, or, Spanish Red Lights", con firma del autor y fecha de agosto de 1959, en el que Norm Eldritch abandona brevemente el escenario del Oeste americano para contar la insólita experiencia de un agente de la C.I.A. en España: ¿Estamos aquí sobre la pista de la verdadera identidad de nuestro autor? Eso es algo que sólo podremos averiguar si consultamos los informes desclasificados de la conocida -y no por ello menos infame- Agencia de Inteligencia de los Estados Unidos.

El segundo caso de texto inédito es el relato "Lorraine´s Pain" -fechado en 1959-, que no encaja con las exigencias morales de los editores de la época, y bien podría haberse tratado de un texto beatnik, o quizá un relato del gran Jim Thompson... Una vez más, con esta curiosa historia de sexo explícito y violencia implícita, Eldritch se sale por la tangente y nos muestra un Far West que difícilmente podemos relacionar con Gary Cooper o John Wayne... ¿o quizás sí?

Hay otras historias, como "In the Rodenwolf's Hall", un relato de corte detectivesco y ambientado en una casa de familia adinerada de algún rincón de Texas, que aparece aquí de forma fragmentaria, pues está incompleta: Fue publicada en la revista Western Island (1958), pero el ejemplar que tenemos en nuestras manos está mutilado, y falta el final de la historia. No obstante, hemos decidido ofrecerla al lector como muestra de la versatilidad de Eldritch, un auténtico estilista capaz de tocar todos los palos literarios.

Con respecto al resto de cuentos breves -y de un par de textos de mayor extensión, Old Houses y The Killed People, que quizá sean novelas, o quizá no lo sean-, intentaremos darlos a la imprenta o la fotocopiadora cuando sea el momento adecuado.

Paciencia.

Alberto López Aroca

Una nota sobre la traducción:

 Por motivos de pura practicidad, esta compilación de textos de Norm Eldritch ha sido traducida por diversas plumas, entre las que se cuentan Miguel G. Ventayol, Marcelo Ortega, Diego Alfonso Requena, Alejandro Salvador Alcantud, Juan García Rodenas y Alberto López Aroca, quien ya publicó uno de los relatos en un volumen propio titulado Nadie lo sabrá nunca.

La circunstancia ha sido feliz, pues ante tal multitud de traductores, se ha conseguido un efecto no previsto en los albores de este proyecto: reflejar en su verdadera intensidad la gran variedad de registros estilísticos de Norm Eldritch. Cada traductor ha aportado su propia visión de la rica lengua inglesa (o norteamericana, como es este caso), y ha interpretado bajo luces distintas los matices que Eldritch, en ocasiones, repetía en sus diversas narraciones. Por eso no debe sorprenderse el lector cuando encuentre que en ocasiones aparezca las designaciones "jr." (junior) y "sr." (senior) en unos relatos, y en otros se hable de "padre" e "hijo". Del mismo modo, en unas ocasiones los diálogos se han mantenido íntegramente como parte de la narración, incluidos entre comillas, mientras que en otros lugares los encontraremos con la puntuación ortográfica habitual española, es decir, con guiones.

Tan rica es la literatura de Norm Eldritch, que nos ha permitido realizar ese tipo de variantes, que no de alteraciones del espíritu y la letra original. 

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26 Febrero 2010

DROX: EL PRISIONERO 11-7, de Ricardo González Ortiz (y un pastiche de Mitología Creativa)

 Hoy toca una entrada realmente freak, incluso para un blog como este, dedicado a la figura de Sherlock Holmes en general, y a la Mitología Creativa en particular.

Así, os ofrecemos la posibilidad de descargar, pinchando en la imagen que veis ahí abajo, un fanzine que se editó hace apenas dos meses: Se trata de "PRISIONERO 11-7", una historieta autoconclusiva realizada en 1991 por un jovencísimo Ricardo González Ortiz (responsable del blog CINE GÁRGOLA, e imprescindible colaborador de esta bitácora).

La cubierta es obra de Manolo del Olmo, que junto al señor González fundó allá por 1994 el fanzine albaceteño M&G.

PRISIONERO 11-7, una obra más que primeriza (se diría que "prehistórica"), tiene mucho valor como dislate y reflejo de la época en que Van Damme y el dibujante y guionista Rob Liefeld eran los reyes del mambo.

Ricardo y Manolo decidieron recuperar esta obrita tan pedestre para el Reto Fanzine celebrado en Albacete en diciembre de 2009 (un acontecimiento que aquí reseñamos puntualmente), y con motivo de la ocasión, me ofrecí a escribir un pastiche explicativo, basado totalmente en el tebeo de Ricardo. No voy a entrar en detalles, pues tenéis posibilidad de leer el cómic y el relato con sólo pinchar en la imagen, pero os diré que a nivel de mitología creativa, en la historia "Y Drox desátó el infierno sobre la Tierra" sólo falta Sherlock Holmes... Si os resultan familiares los nombres de Victor Frankenstein, Henry Pym, Johnny Brainerd, Eric Dolmann, Abel Stack, los doctores Kabuto, Rossum y Boyce, y la Historia Secreta de la Robótica, encontraréis esta obrita muy interesante...

En fin, ya me contaréis... 

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27 Diciembre 2009

CELEBRADO EL RETO FANZINE DE ALBACETE 2009: 11 fanzines para la posteridad

La V edición del Reto Fanzine de Albacete, celebrado el pasado día 26 de diciembre a las 19:30 horas en la cafetería Aqua, se saldó con la friolera de 11 nuevas publicaciones realizadas con motivo de tal evento. Por suerte, no hubo que lamentar daños personales, gracias a la Campaña Contra la Violencia en la Confección de Fanzines que el fundador, ideólogo y organizador del Reto, Juan García Rodenas, ha venido realizando desde que hace unos meses lanzó esta convocatoria.

Aunque durante los pasados días se dio algún conato de cabreo -fruto de la incomprensión de los copisteros, la premura de la situación y los habituales dramas cotidianos-, los fanzineros de Albacete llegaron a este Reto Fanzine con tan sólo algún que otro ataque de ansiedad e histeria, y eso sí, calados hasta los huesos: la lluvia no perdonó a las revisticas.

Por suerte, en la cafetería Aqua les estaba esperando la mistela y los polvorones -que sirvieron para facilitar la digestión de los banquetes de días anteriores-, así como las cámaras refrigeradoras repletas de cervezas, tantas que las responsables de la cafetería decidieron ponerlas a la venta.

Los brindis por el Reto Fanzine, las mutuas felicitaciones, y los rostros de sorpresa y satisfacción se fueron sucediendo conforme iban llegando nuevos fanzineros con sus respectivas publicaciones, que se intercambiaron y vendieron para deleite de aquellos que no habían llegado a pasar por la copistería: Se escapó algún que otro "¡viva!" y "¡bravo!" en honor a los colaboradores ausentes por motivos de salud, o por hallarse en ruta hacia otros puertos. A todos ellos se les recordó durante la velada.

La impresión general entre los asistentes fue que esta V edición ha sido un éxito rotundo, sólo comparable a la época de las reuniones de la extinta Coordinadora de Revistas Culturales de Albacete, y que ha superado cualquier otro Reto Fanzine anterior (recordemos que el año pasado, por ejemplo, esta convocatoria quedó desierta).

Los aplausos y los gritos de admiración fueron la tónica de la noche, que continuó con la clásica cena pantagruélica en el restaurante chino de al lado de mi casa, y más tarde, de vuelta al Aqua para reflexionar y terminar con las existencias de alcohol de la cafetería.

Los nuevos fanzines que se presentaron durante este Reto Fanzine de Albacete 2009 son los siguientes, por orden alfabético:

 

Barcacola. La revista de creación literaria, nº209, 32 págs.

Dirigida por Juan García Rodenas, promotor y fundador del Reto Fanzine, antiguo responsable del fanzine poético Cizalla y uno de los míticos directores de Fábulas Extrañas, esta cuarta entrega de Barcacola contiene colaboraciones de Pedro Domínguez Van Houten, Luis H. Colgandero, Julián Cañizares, Paolo Sancrisóstomo, y un destacado dossier titulado "El Pato, el Porno y la Poesía", con colaboraciones de Alberto López Aroca, Alejandro Salvador Alcantud, Arturo Botella García y "Ajuan" García Rodenas. El dossier recoge la traducción inédita de un desconocido poema de William Blake ("Duck, Duck"), y otra traducción poética, en este caso del libro People from the Monolith de Justin Geoffrey.

Contacto: loganfree@hotmail.com

 

Calendario González & González 2010

Yenia González Martos y Ricardo González Ortiz han sorprendido a propios y extraños con un fanzine-calendario, de exclusiva elaboración artesanal y a todo color, que muestra en cada mes una selección de los animales más feos de la historia... Entre ellos, el topo de Marte de Bonal, el escarabajo samurai y los gatitos-gremlins. El horror animal en forma de calendario.

Contacto: sienkiewicz@ono.com

 

Family Killer, Ventayovski & Sons, 44 págs.

Miguel G. Ventayol, que fuera artífice del sorprendete fanzine Ventayovski hace varios años, presenta aquí una compilación de siete relatos, presentados a la manera de Alfred Hitchcock por su autor, e impresos en letra Arial. Guerra civil, asesinatos, suciedad y monjas armadas con rifles desfilan por esta nueva creación de uno de los autores más prolíficos de Albacete.

Contacto: miguel.ventayol@gmail.com

 

La Gallina, nº1, Ediciones Mimpresora, 44 págs.

Novedosa aportación de Juan García Rodenas, La Gallina es un fanzine de artículos varios, que transitan terrenos tan extraños como la criptozoología, el origen secreto del fútbol, la conspiración de los Benitos, el Pornozombi, el vicio de Star Wars, Robin Hood, Jim Thompson vs. Bonanza, el rock duro de Cthulhu, y diversos chistes gráficos y cómics. Colaboran, además del director y responsable, Alberto López Aroca, Sergio Bleda, Sir Walter Heiss de Anguita, Manuel Lorenzo Becerra y Alfonso Tornero Amorós.

Contacto: loganfree@hotmail.com

 

Guitarrazo. Fanzine de poetas rápidos para poetas lentos, nº2, 28 págs.

El responsable de esta publicación es el poeta Julián Cañizares Mata (responsable, a la sazón, de la mítica revista Ayvelar), y contiene poemas críticos y crípticos, de los autores más variopintos. Humor y poesía se dan la mano de la forma más inteligente, con las firmas de Francio Stamp, Frank Bryant, Miguel Naturaleza García, Marcos Ferliguetti Santos, Nadie Fernández Cost, Leonor Sucirach García, Travis Córnea Do, Iván de la Rocha Brínder, José For y Nuncio Stamp.

Contacto: ayvelar@hotmail.com

 

Hunter, Biblioteca M&G, 44 págs.

Un cómic que recoge las primeras siete historias de este personaje creado por el misterioso "Mike", que con la ayuda de Manuel del Olmo, Ricardo González Ortiz y Raúl Cimas, realizó en 1992 una serie de relatos gráficos, inéditos hasta hoy, acerca de un cazador de recompensas interestelar. Contiene prólogo y un relato de Hunter realizados ambos por Alberto López Aroca, y portada doble de Ricardo González.

Contacto: matulaelbarbaro@hotmail.com

 

Los límites del rancho, (Volúmenes I y II), 52 págs. cada volumen.

La Sociedad de Traductores de Norm Eldritch es la entidad responsable de esta recopilación de relatos del Oeste, escritos todos ellos por un oscuro autor norteamericano, con cierto gusto por el hibridaje literario. Así, el clásico escenario del viejo Oeste sirve a Norm Eldritch para relatar historias de terror, misterio, monstruos, política, sexo, ciencia-ficción... y muchos tiros. Los traductores de Norm Eldritch son Miguel G. Ventayol, Marcelo Ortega, Alberto López Aroca, Diego Alfonso Requena, Juan García Rodenas y Alejandro Salvador Alcantud.

Contacto: miguel.ventayol@gmail.commortega@latribunadealbacete.es, fabulasext@hotmail.com

 

El niño que iba a pescar, Ediciones Gárgola, 16 págs.

Una vieja historieta gráfica de Ricardo González Ortiz, responsable de Ediciones Gárgola, aparece aquí por primera vez, y se sirve al público en una cuidada edición, con prólogo de Alberto López Aroca, donde se repasan las viejas ediciones españoles de los tebeos de terror que tantos han disfrutado durante años y años... unos tebeos que ya no existen, y que el autor homenajea con El niño que iba a pescar.

Contacto: sienkiewicz@ono.com

 

Prisionero 11-7, Biblioteca M&G, 40 págs.

Título perteneciente a la Biblioteca M&G, sus responsables son los artífices del clásico fanzine que dio nombre al sello M&G, Ricardo González Ortiz y Manuel del Olmo Pastor. En este fanzine, se recupera un cómic de ciencia-ficción y violencia realizado por Ricardo González en 1991, con portada moderna de Manuel del Olmo, y cuenta con un prólogo y pastiche, ambos escritos por Alberto López Aroca para la ocasión de esta primera edición de lo que ya es un clásico.

Contacto: sienkiewicz@ono.com

 

24 Cervezas, nº1, 64 págs.

Este fanzine de relatos y disparates está dirigido por Marcelo Ortega y Miguel Ventayol, y la sección de "haikus del bar", obra del escritor Also Starring, ya ha recibido las más acolaradas felicitaciones. Colaboran con sus textos, además de los responsables, Miles Kepler, Charlie Clinton, Lulú Travers y Bernard Gluck, y contiene la traducción de un relato inédito en castellano del norteamericano King Parker, realizada por Alberto López Aroca.

Contacto: miguel.ventayol@gmail.commortega@latribunadealbacete.es

  

Para adquirir cualquiera de estos fanzines, de tirada limitadísima, sírvanse escribir a las direcciones de contacto, y consulten los métodos de envío, precios, y demás detalles.

Son todos muy baratos, y les aseguro que merecen la pena.

 

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