STEAMGAGS 03
Tercera entrega de los STEAMGAGS, por MORTIMER y servidor de ustedes.
"Doctor Livingstone, supongo".
Mitología creativa: artículos sobre Sherlock Holmes, el Capitán Nemo, Tarzán, Doc Savage, Cthulhu... y otros miembros de esa misma familia... por ALBERTO LÓPEZ AROCA. Casa fundada el 27 de febrero de 2006
4 Junio 2010
Tercera entrega de los STEAMGAGS, por MORTIMER y servidor de ustedes.
"Doctor Livingstone, supongo".
1 Junio 2010
Segunda entrega de "STEAMGAGS", por Mortimer y servidor de ustedes:
"Totó, me parece que ya no estamos en Kansas".
Y ya estamos a la venta en cartoonstock.
Saludos.
30 Mayo 2010

Aunque me declaro abiertamente partidario del pasticheo sin límite, es cierto que, de cuando en cuando, caen en mis manos obritas “basadas en...” que me hacen pensar en los detractores de la manipulación, malversación, deformación, reversión y revisitación de historias y personajes ajenos.
Quizá el caso de Sherlock Holmes deba situarse al margen, pues es tal la cantidad de historias desenterradas, parodias, sátiras, y demás pamplinas que en verdad, hasta el más avezado e incansable crítico, investigador o aficionado, puede llegar a perderse (si no a hartarse). Puesto que al Maestro de Baker Street se le ha enviado al espacio y al centro de la Tierra, se le ha vampirizado y licantropizado, se le ha dado imagen de animalito —hay Holmes perro, gato, ratón y barbapapá—, se le ha operado el sexo, y sólo Dios y el difunto Richard Lancelyn Green saben cuántas cosas más, pues lo cierto es que toda esta fanfarria de “homenajes bienintencionados” parece hasta normal.
Pero cuando hablamos de otros personajes y otras historias, quizá la cosa cambie un poco. O al menos, hay que mirar con lupa cada uno de los casos. Veamos:
En 1991, los alegres editores norteamericanos de la compañía Dark Horse pusieron a la venta el primer número de una serie de dos, titulada The Thing From Another World. A primera vista, aquello podría haber pasado por ser una adaptación a cómic de la película de 1982 realizada por John Carpenter, y basada en el viejo relato de John W. Campbell Jr. (ver UN PEQUEÑO AJUSTE A LA TEORÍA ANTÁRTICA, O POR QUÉ CIERTO ARTÍCULO DE 1978 DEBERÍA TENER MAYOR RESONANCIA (O YA PUESTOS, “¿QUIÉN ESTÁ AHÍ?”, O “¡KURT RUSSELL ES DOC SAVAGE!”) en este mismo cuaderno de bitácora). Pero no.
La primera noticia que tuve de este cómic fue en una de esas páginas informativas —y un poquito publicitarias— que por aquel entonces se publicaban en los tebeos, anunciando los nuevos productos que aparecían en los Estados Unidos y que, antes o después, iban a acabar por ver la luz en castellano. O eso pensábamos los lectores.
Creo que la noticia aparecía en uno de los números de la serie Aliens, escrita por el competente Mark Verheiden, donde se rellenaban huecos que no habían aparecido en las dos primeras películas. (Seguro que mi memoria falla, de modo que invito a los amigos de este blog a que me enmienden la plana, por el bien común y la información rigurosa y no intoxicada. De todos modos, creo que los tebeos de Verheiden no son canónicos, porque entran en contradicción con las películas posteriores. Una lástima).
El caso del cómic de The Thing From Another World era análogo al del tebeo de los Aliens de la teniente Ripley: se trataba de una continuación de la película.
La existencia de esa historia —que por supuesto, jamás apareció impresa en español— permaneció en el olvido hasta que publiqué en este espacio el artículo anteriormente citado sobre la relación entre Doc Savage y los peligros antárticos. Recurrí al compañero Ricardo González, de Cine Gárgola, y no tardó ni veinticuatro horas en conseguirme una copia virtual, traducida por algún benefactor de la Red de Redes, para que pudiéramos echarle un ojo.
El guión está escrito por un tal Chuck Pfarrer, a quien no tengo el gusto de conocer en modo alguno, y el dibujo es de John Higgins, que quizá (pues ya digo que hablo de memoria) sea un dibujante inglés de la época de Alan Moore en Warrior.. . o quizá no lo sea. No me voy a molestar en comprobarlo, aunque creo que era el dibujante de la discutible serie de Jamie Delano World Without End.
Y sí, la acción continúa exactamente donde Carpenter (porque es una continuación de la película de Carpenter, y no del relato de Campbell) la había dejado, concretamente doce horas después.
Si bien estos dos tebeos son una curiosidad animal que los amigos que, como yo, consideran que La Cosa de Carpenter es una película perfecta, tendrán curiosidad por leer, ya aviso que el resultado no es ni siquiera decepcionante, porque la verdad, poco se puede esperar después del trabajo original. Y el trabajo de Pferrer y Higgins así lo demuestra.
Lo cual (y esto es lo terrible de la condición de aquellos avariciosos, insaciables consumidores de historias pasticheras, como servidor, por ejemplo) nos lleva a decir que, por una parte, los editores españoles de la época acertaron al no publicar estos dos tebeos, y por otra, que ojalá otros autores, alguien más diestro, hubiera tenido acceso a la licencia de Universal Studios para realizar la secuela de The Thing From Another World.
Y es que ni escarmentamos, ni tenemos ganas de escarmentar.
(Y yo me pregunto, ya que estamos en harina: ¿Cómo es que en su día La Cosa no tuvo segunda parte cinematográfica? ¿Fue un fracaso de taquilla? ¿Qué pasó?)
NO SE VAYAN TODAVÍA, AÚN HAY MÁS...
Después de haber escrito lo que habéis leído más arriba, me he encontrado con que la serie de Dark Horse tuvo otras dos secuelas, tituladas Climate of Fear (por el guionista John Arcudi, que ya había realizado alguna serie basada en Predator, y dibujada por un tal John Sommerville) y Eternal Vows, con textos de David deBrie y dibujos del gran Paul Gulacy. Ambas prosiguen con las andanzas de un McReady convertido poco menos que en superhéroe, y que por momentos se va pareciendo más a Snake Pliskin, el protagonista de esas dos divertidísimas carpenteradas que se titulan 1994: Rescate en Nueva York y 2012: Rescate en L.A.

20 Mayo 2010
Este es el primer cartoon de la serie STEAMGAGS, que estoy realizando con mi buen amigo y magnífico cartoonist MORTIMER. Íremos mostrando el trabajo por aquí, y por supuesto, debéis daros una vuelta por los diversos flickrs, blogs, facebooks, y demás espacios de MORTIMER para ver otras obras en solitario (o en compañía de otros...)
Muy pronto, podréis ver también esta serie de cartoons en la página de la agencia inglesa Cartoonstock, fundada en 1997 en la ciudad de Bath. Cartoonstock trabaja para McGraw Hill, Macmillan, Newsweek, Random House, entre otras muchas entidades, editoriales y publicaciones.
Para los no anglolectores, la traducción de este gag es:
"¡WATSON, ESTA ES LA HUELLA DE UN SABUESO GIGANTE!"
(Seguro que os resulta familiar...)
3 Marzo 2010
Aunque el texto original de "El Sofá de Sherlock Holmes" se publicó hace un par de años en el fanzine Triki (dedicado al frikismo, y ahí siempre hallamos la presencia del Maestro), hoy no os lo ofrecemos en el modo habitual, esto es, para que lo leáis en casa, con la familia, el perro y el cadáver en la alfombra -porque los asesinados también pueden disfrutar de estas cosas-, sino que podéis descargar o escuchar on line este brevísimo pastiche holmesiano, más o menos paródico, que recrea uno de los Casos Mencionados Pero No Contados Por El Doctor Watson...
Y es que estamos hablando de "La Aventura del Capitán Cansado", un misterio insondable para el que el mundo ha estado preparado en diversas ocasiones, pero nunca como ahora...
El pasado día 23 de enero, el amigo Alfonso Tornero y servidor de ustedes se dieron un paseo por Chinchilla (Albacete), subieron en automóvil las pronunciadas cuestas que conducen a las proximidades del castillo, que también fue penal, y realizaron una edición más del programa radiofónico El Maravilloso Mundo del Cine, conducido por Jesús Miguel Jiménez. Se trata de la segunda parte de otro programa que pusimos a vuestra disposición aquí, y en el que debatimos (quizá demasiado largamente) sobre algunos menesteres cinematográficos relacionados con la figura de Sherlock Holmes... En dicho programa, que os brindaremos en breve (si los hados de la informática nos son propicios, y no como hasta este momento) en este mismo espacio, fue donde se grabó y emitió la lectura dramatizada del relato "El Sofá de Sherlock Holmes" (debido a la pluma del presente autor), con el compañero Tornero Amorós encarnando la figura del Maestro, y este humilde servidor en el secundarísimo papel de Watson...
Esperamos vuestras críticas y defenestraciones aquí, cuando os venga en gana.
(Por cierto, que podéis escuchar esta historia es esa barrita tan simpática que ha aportado nuestro técnico, el omnipresente señor Ricardo González Ortiz. No sé cómo funciona, pero dicen que si le pinchas al play, se oyen voces de ultratumba...) 
26 Febrero 2010
Hoy toca una entrada realmente freak, incluso para un blog como este, dedicado a la figura de Sherlock Holmes en general, y a la Mitología Creativa en particular.
Así, os ofrecemos la posibilidad de descargar, pinchando en la imagen que veis ahí abajo, un fanzine que se editó hace apenas dos meses: Se trata de "PRISIONERO 11-7", una historieta autoconclusiva realizada en 1991 por un jovencísimo Ricardo González Ortiz (responsable del blog CINE GÁRGOLA, e imprescindible colaborador de esta bitácora).
La cubierta es obra de Manolo del Olmo, que junto al señor González fundó allá por 1994 el fanzine albaceteño M&G.
PRISIONERO 11-7, una obra más que primeriza (se diría que "prehistórica"), tiene mucho valor como dislate y reflejo de la época en que Van Damme y el dibujante y guionista Rob Liefeld eran los reyes del mambo.
Ricardo y Manolo decidieron recuperar esta obrita tan pedestre para el Reto Fanzine celebrado en Albacete en diciembre de 2009 (un acontecimiento que aquí reseñamos puntualmente), y con motivo de la ocasión, me ofrecí a escribir un pastiche explicativo, basado totalmente en el tebeo de Ricardo. No voy a entrar en detalles, pues tenéis posibilidad de leer el cómic y el relato con sólo pinchar en la imagen, pero os diré que a nivel de mitología creativa, en la historia "Y Drox desátó el infierno sobre la Tierra" sólo falta Sherlock Holmes... Si os resultan familiares los nombres de Victor Frankenstein, Henry Pym, Johnny Brainerd, Eric Dolmann, Abel Stack, los doctores Kabuto, Rossum y Boyce, y la Historia Secreta de la Robótica, encontraréis esta obrita muy interesante...
En fin, ya me contaréis...
19 Febrero 2010
"Para estar realmente vivo, tienes que estar preparado para morir por algo. Peor aún, hay veces en que tienes que estar deseando matar por algo. Yo estoy tan preparado para morir como deseando matar".
Mack Bolan
Muy poco se dicho en nuestro idioma acerca de este extraordinario individuo, descendiente de toda una generación de luchadores contra el crimen, y cuya existencia le pasó desaperciba (¿o quizás no?) al Padre de la Mitografía Creativa moderna, Philip José Farmer.
Y es que estamos hablando de Mack Samuel Bolan, "Master Sergeant" del Ejército de los Estados Unidos de América durante la infame Guerra de Vietnam, y conductor de una implacable guerra contra el crimen organizado y la Mafia desde comienzos del año 1969 hasta prácticamente 1980.
Mack Bolan, llamado "The Executioner" (El Ejecutor o El Verdugo) por su principal cronista, el fallecido Don Pendleton (1929-1995), comenzó su cruzada contra la Cosa Nostra en todas sus formas y variantes cuando su familia murió por culpa de las presiones de los elementos mafiosos de Pittsfield (Massachusetts): Samuel Bolan, trabajador del acero, sufrió un accidente laboral que dejó a su familia en una situación económica muy precaria, de modo que hubo de recurrir a un prestamista de la Mafia. Cuando Bolan Sr. no pudo pagar uno de los plazos del préstamo, los matones le dislocaron un brazo, y lo amenazaron con tomar medidas aún más expeditivas. Cindy, la hija del señor Bolan se ofreció a pagar a los acreedores con el mísero sueldo que conseguía en un trabajo que realizaba después de sus estudios, pero la ambición de los mafiosos la llevó a convertirse en prostituta. Johnny Bolan, hermano pequeño de Mack, descubrió el secreto de su hermana, y obviamente, el señor Samuel Bolan acabó por enterarse. La reacción de Bolan Sr. fue absolutamente inesperada y desmedida: para acabar con la situación, tomó una Smith&Wesson del .45, mató a su hija y a su esposa, y después se suicidó.
El joven Johnny se puso en contacto con su hermano Mack, que abandonó el escenario bélico en Vietnam para regresar de inmediato a los Estados Unidos, donde se encontró con toda una tragedia humana.
El hombre que, a pesar de su humanidad y de su inclinación para salvar civiles del país enemigo se había ganado el apodo de "The Executioner" gracias a su marca de más de 90 muertos en combate (se había convertido en un experto en todo tipo de habilidad militar, y era uno de los más valorados francotiradores del ejército), decidió emprender no una venganza, sino una guerra particular contra un cáncer que ya llevaba demasiado tiempo carcomiendo las entrañas no sólo de su país, sino también del resto del mundo: la Mafia. (Curiosamente, Bolan también era conocido en Vietnam por otro apodo, "Sargent Mercy", por la ayuda prestada a aquellos que necesitaban ayuda. Aunque quizá fuera un mote irónico, claro...)
Como él mismo aseguraba:
"Contra este enemigo, sólo una estrategia parece funcionar: Yo".
***
Don Pendleton era un "paperback writer" (escritor de novelas baratas) americano, que había publicado a mediados de la década de 1960 algunas obras sobre sexualidad, que en realidad eran libritos de pornografía encubierta -¿o quizá se trataba pornografía que en realidad eran libros sobre sexualidad encubierta?-; entre sus títulos encontramos la sugerentes novelas Frame Up (Fresno, California, Vega, 1960), The Insatiables (New York, Pinnacle, 1967), The Sex Goddess (New York, Pinnacle, 1967), Madame Murder (New York, Pinnacle, 1967), The Sexy Saints (San Diego, California, PEC, 1967), The Hot One (San Diego, California, PEC, 1967), todas ellas escritas bajo el pseudónimo de Stephen Gregory... además de los "ensayos" How to Achieve Sexual Ecstasy, The Sexually Insatiable Female, Hypnosis and the Sexual Life, Religion and the Sexual Life, Society and the Sexual Life, Sex and the Supernatural, ESP and the Sex Mystic, Dialogues on Human Sexuality, Secret Sex Desires, The Sexuality Gap, e Hypnosis and the Free Female. Todo un experto en el tema, como podemos ver.
En 1968, Pendleton, veterano de la guerra de Corea, no estaba muy contento con el recibimiento que los hippies y los pacifistas (he leído en alguna parte la expresión "peacenicks") estaban dando a los muchachos del ejército a su vuelta de Vietnam: no sólo eran vilipendiados e insultados por participar en un conflicto a todas luces injusto, sino que incluso se había llegado a la agresión contra aquellos pobres chicos. El escritor comprendía la llamada "Disciplina del Guerrero", y las cuestiones políticas le traían al fresco. Sencillamente, no le gustaba que el pueblo americano maltratara a sus soldados, sobre todo después de que hubieran librado una guerra que nadie quería.
Y Don Pendleton, a su manera, se convirtió en justiciero.
Su esposa, Linda Pendleton, asegura que esta situación fue la génesis de Mack Bolan, aunque nosotros intuimos que en realidad, el señor Pendleton entró en contacto con el Ejecutor en 1968, año en el que Bolan debió comenzar su campaña contra la Mafia.
Pinnacle Books acogió la primera novela sobre The Executioner, titulada War Against the Mafia y publicada en 1969, y poco después apareció una continuación. Y después otra. Y otra. Y otra más.
Mack Bolan no sólo era un nuevo tipo de héroe americano, sino que también era un filón. Esto tuvo diversas consecuencias:
Por una parte, la publicación de las hazañas del Ejecutor dio pie a toda una caterva de imitaciones (dentro y fuera del papel impreso y la pantalla), con nombres como Remo Williams "The Destroyer", The Butcher, Narc, The Death Merchant, The Penetrator (no es broma), Kill Squad, The Sharpshooter... Sin duda alguna, el alumno aventajado de Mack Bolan fue Frank "The Punisher" Castle, y el otro contemporáneo que nació casi al tiempo que The Executioner fue el célebre Dirty Harry, conocido como Harry el Sucio.
Por otra parte, Don Pendleton quiso recibir un beneficio mayor de su trabajo, y se vio en la obligación de demandar a Pinnacle Books. Y ganó su demanda. (Ojalá alguien le presentara el abogado de Pendleton a Alan Moore... pero en cualquier caso, Pinnacle no es DC Comics, claro).
El resultado fue que, durante el brevísimo intervalo judicial, se publicó una novela (la número 16, titulada Sicilian Slaughter) del Ejecutor escrita por un tal Jim Peterson, un pseudónimo de algún autor de la casa, y en el siguiente volumen, Pendleton regresó al redil con un porcentaje de beneficios que le permitía comprar alguna que otra piscina nueva.
La última novela de Don Pendleton se publicó en 1980, llevaba el título Satan's Sabbath, y cerraba el ciclo que los aficionados bolanianos llaman "The Mob Wars" (Las Guerras de la Mafia).
A partir de este punto, las cosas se vuelven un poco extrañas... El autor licenció la franquicia Bolan y la vendió al grupo editorial Harlequin -aquí conocido por las novelas rosas-, que continuó las aventuras del Verdugo utilizando a autores de la casa: la lista de estos escritores cuenta con unas setenta firmas (nada más y nada menos), en la que se incluyen los nombres de pasticheros como Will Murray o Nick Pollotta.
¿Por qué tantos autores?, se preguntará el lector.
Pues, amigos, esto se debe a que la serie The Executioner sigue publicándose actualmente... y cuenta con unos cuantos spin-offs, como Mack Bolan, Super Bolan, Stony Man, Phoenix Force y Able Team. Un auténtico disparate que suma MÁS DE 670 NOVELAS DEL UNIVERSO BOLAN, lo que desintegra por completo los récords establecidos en la Golden Age del pulp, con títulos como The Shadow de Street & Smith.
Pendleton cerró su trato con Harlequin y se quedó en la editorial como "asesor" de las novelas de Bolan, que desde entonces aparecen en cubierta con su nombre como creador, aunque el nombre del auténtico autor aparece en el interior.
O dicho de otro, al señor Pendleton le trajo muy al fresco que una organización gubernamental clandestina, denominada Stony Man, "fichara" a Bolan para realizar misiones encubiertas contra el terrorismo, el KGB, y cualquier otro enemigo de los Estados Unidos de América. Stony Man parece relacionada con otro grupo denominado en nuestro idioma "La Fundación para la Ley y el Orden" -que acogió a un policía moribundo llamado Michael Long y le proporcionó una nueva identidad y un arma experimental en forma de vehículo (un automóvil robot de color negro)-, y con el grupo militar para el que trabajó un equipo de veteranos de Vietnam -acusados de un crimen que no habían cometido, por cierto- que actuaban como mercenarios dentro del territorio de los Estados Unidos: de hecho, parece que el general Hunt Stockwell (conocido en otra época como el agente secreto Napoleón Solo, de la agencia U.N.C.L.E. o C.I.P.O.L.) es uno y el mismo que Hal Brognola, el responsable de Stony Man.

Aún diremos más, sospechamos que The Able Team (compuesto por otros tres veteranos del mencionado conflicto asiático y compañeros de Bolan) y The A-Team (comandado por el coronel John "Hannibal" Smith), al que nos referíamos unas líneas más arriba cuando hablábamos del general Stockwell, bien podrían ser dos nombres ficticios para un equipo muy real...
***
Para comprender bien el fenómeno social que supuso Mack Bolan en el mundo estadounidense, sugiero que le echen un vistazo al único documento audiovisual que se conserva acerca de la CONVENCIÓN MACK BOLAN de 1985, celebrada en San Francisco. Aquí podrán apreciar de qué estamos hablando, verán (y oirán) al difunto Don Pendleton, y comprenderán qué clase de público se sentía (y siente) identificado con el Ejecutor.
Para que sirva de ejemplo, diremos que uno de los aficionados a Bolan define de este modo tan expresivo la serie de Pendleton: "Books with BALLS!!!!!" (¡Libros con PELOTAS!)
***
Todo lo dicho confirma el hecho de que Mack Bolan fue el precursor e inspirador de los "héroes machotes" que conocemos desde hace años, y a Don Pendleton se le considera el padre de la "action adventure", pues él mismo acuñó ese término.
Lo que nos lleva preguntarnos, ¿por qué una serie de novelas de tanto éxito jamás ha visto la luz en España?
Curiosamente, sí que existe una traducción al castellano de las primeras novelas de The Executioner: se trata de la serie que el traductor Osvaldo J. Blanco tituló El Verdugo, y que publicó la editorial norteamericana Fiesta Publishing Corp, situada en Miami (Florida), para el público de habla hispana en los Estados Unidos. La genérica colección donde se incluyó esta serie (junto con The Destroyer y The Death Merchant, por cierto) tenía el curioso nombre de Colección Compadre...
Pero más allá de Fiesta y su Compadre, la nada absoluta...
***
A estas alturas, el paciente lector de este Cuaderno de Bitácora del "Matilda Briggs" se estará preguntando: "¿Y qué demonios tiene que ver este mata-mafiosos con el Maestro de Baker Street?"
Bien, amigos, pues algo hay.
Confieso que comencé a investigar a este personaje hace poco, pues en mis manos había caído hace algunos años un ejemplar del número 24 de la serie original, Canadian Crisis, y no lo he leído hasta hace muy poco (y con bastante placer, por cierto). La atmósfera pulp se respira en cada una de las páginas de un relato que recuerda (retroactivamente) al Punisher de Garth Ennis, y que tiene mucho de las ya mencionadas novelas de La Sombra (Bolan es un descendiente de Kent Allard, o Lamont Cranston, como quisiera llamarse en realidad ese endemoniado justiciero, siempre tan alegre...)
Y resulta que el amplio mundo de la novela popular tiende, por alguna extraña ley gravitatoria, a reencontrarse con sus orígenes.
Mientras consultaba la bibliografía oficial del difunto señor Don Pendleton, que además de las novelas de Bolan, también había escrito sobre el detective privado Joe Copp y el detective psíquico Ashton Ford, di con un punto absolutamente discordante (al menos eso me pareció) en la trayectoria profesional del autor: Pendleton había escrito la introducción a la edición de la neoyorquina editorial Ballantine Books de The Hound of the Baskervilles en 1975. Aquel no era un dato del todo insólito, pero sí lo bastante interesante como para tirar del hilo. ¿Qué había escrito Don Pendleton acerca de la intervención del Maestro en el asunto de Baskerville Hall? ¿Proponía una tesis sobre la actuación de Holmes en los páramos de Grimpen comparada con la guerra de guerrillas? ¿Quizá una loa al espíritu castrense de Watson? ¿Un aplauso para el horrible final de Stapleton? ¿Echaba de menos los helicópteros de combate en la novela?
La respuesta es mucho más sorprendente, y nos la brinda un blog realizado desde Brooklyn (New York), Bully Says: Comics Oughta Be Fun!, en una entrada de enero de 2008, donde el bueno de Bully nos habla nada menos que sobre el escritor humorístico inglés P.G. Wodehouse, conocido por su holmesiano personaje, el mayordomo Jeeves, en relación con Sherlock Holmes: Bully explica que en 1975, Ballantine Books editó una caja con una incompleta colección del Canon, y cada volumen contaba con el prólogo de un autor de renombre: Ed McBain hablaba en A Study in Scarlet acerca de las diferencias de procedimiento policial entre Lestrade y Gregson, y sus propios personajes; Ellery Queen hablaba en The Adventures of Sherlock Holmes acerca de su encuentro con Sherlock Holmes (recordemos que Ellery también es un detective); The Memoirs of Sherlock Holmes contaba con el guionista televisivo Joe Gores (también detective, pero en la vida real; The Return of Sherlock Holmes tenía a Nicholas Meyer (recién lanzado a la fama gracias a The Seven-Per-Cent Solution) como prologuista; The Sign of Four daba pie a las humoradas de Wodehouse (que volvía al tópico de "Sherlock Holmes y Moriarty eran uno y el mismo")...
Y claro, "The Hound..." era para Don Pendleton.
¿Y qué nos cuenta Bully acerca de este prólogo? Muy poquito, pues sólo dice:
"El Sabueso de los Baskerville tiene un prólogo de Don Pendleton, que hace colaborar a su personaje de acción y aventura Mack Bolan (predecesor de Frank Castle) con Holmes en una mini-historia corta".
¡Un pastiche del Verdugo y Sherlock Holmes! ¡Nada más y nada menos...!
En estos momentos, sólo espero poder hacerme con un ejemplar de la edición Ballantine de El Sabueso de los Baskerville, para saber qué escribió Pendleton. Pues por el momento, sólo podemos especular. De modo que aquí les ofrecemos

CARNICERÍA EN EL "MATILDA BRIGGS"
Un relato del Maestro y el Ejecutor
Escrito por Alberto López Aroca
El último tripulante vivo del Matilda Briggs se arrojó a los pies del hombre vestido de negro y comenzó a farfullar algo entre lágrimas.
-Diría que es vietnamita -comentó el decrépito anciano que se hallaba detrás de Mack Bolan. Una apestosa vaharada de humo negro llegó hasta las fosas nasales del Ejecutor. No le gustaba el aroma de aquella mezcla de tabaco para pipa.
-Sí -dijo Bolan-. Está pidiendo clemencia.
-¿Y se la concederá? -dijo el viejo a sus espaldas-. Creo que hubo un tiempo en que a usted se le conocía como "Sargento Piedad", ¿verdad, señor Bolan?
El Ejecutor arrojó a un lado la Big Thunder descargada y sacó la Beretta del cinturón. Incluso se entretuvo en quitarle el silenciador mientras el asiático lloraba y le manchaba las botas de mocos.
-Por lo que sé de usted -dijo Bolan-, creo le gustaría que entregáramos este montón de estiércol a las autoridades.
-Es una opción -respondió el anciano.
-Y en cuanto tenga una oportunidad, el bastardo volverá a arrojar mujeres y niños a las ratas en la bodega de un barco igual que éste.
-No podemos descartar esa posibilidad, señor Bolan -dijo el viejo.
-Admito que si no hubiera sido por su ayuda, jamás habría encontrado este nido de piratas y traficantes...
-Eso también es cierto. ¡Y nada menos que en Massachusetts, en plena civilización norteamericana!
-Pero aún no entiendo cómo ha adivinado que el cargamento entraría por este puerto, y no a través de New York.
-Yo nunca adivino ni supongo, señor Bolan. Es un hábito pernicioso para la mente deductiva. Las evidencias estaban ahí, para cualquiera que no se limitara a mirar, y observara con detenimiento ciertos detalles: La carta al bufete de abogados Morrison, Morrison & Dodd tenía un matasellos muy claro, amigo mío. Y ese hombre con el que usted "conversó"... ése que perdió parte de su dentadura, sí, ya sabe a quién me refiero... no sólo habló de un cargamento de armas y de las monstruosas ratas de la bodega, sino que mencionó el nombre francés de una taberna que se encuentra ahí mismo, al otro lado del muelle... No era difícil atar los cabos... Pero el resto ya lo sabe usted, ¿verdad?
Mack Bolan asintió. El viejo era, en verdad, un tipo muy listo. Quizá el más listo que jamás hubiera conocido.
-Pero yo no soy quién para conceder clemencia -dijo Bolan, y apuntó con la Beretta a la cabeza del pirata vietnamita-. Yo no soy el juez. Soy la sentencia. Soy el Ejecutor.
El anciano se acercó a Bolan, le puso una mano en el hombro y a continuación echó un vistazo a la carnicería que los rodeaba: En la cubierta del Matilda Briggs, un barco procedente de Sumatra y recién llegado a los Estados Unidos de América con un cargamento de armas, había toda una colección de orientales acribillados, acuchillados, desmembrados... Una orgía de sangre perpetrada por el hombre vestido de negro.
Y sí, también había dos italoamericanos pertenecientes a un clan mafioso de Massachusetts. Los mismos que habían dado órdenes estrictas respecto al comportamiento de las esclavas y los niños capturados por los piratas: "A engordar ratas cuando se desmanden", habían dicho.
-Y yo no soy ningún blandengue -replicó el viejo-. Termine de una vez, señor Bolan, y marchémonos de aquí.
Mack Bolan apretó el gatillo.
Los pasos de los dos hombres, serenos y calmados, resonaron por la pasarela hasta el muelle. Allí se separaron, y prosiguieron caminos si no opuestos, al menos muy distintos.
Dedicado con respeto a la memoria de Don Pendleton... y a todas la víctimas (culpables, sin duda) del Ejecutor.

(Ilustración original de Rafa Garcés para este relato)
***
A modo de colofón, les sugiero que visiten un espacio de la página oficial de Artistas Americanos, donde podrán ver más trabajos de Gil cohen, el ilustrador original de la serie de Mack Bolan, en http://www.americanartarchives.com/cohen.htm.

13 Noviembre 2009

Siguiendo con los rescates de mi vieja página web, aquí tenéis un brevísimo pastiche que escribí como dedicatoria para Antonio Fernández, gerente de la mítica Cafetería Centro de Albacete. No recuerdo si se ha publicado alguna vez en formato físico, pero estuvo en la sección de descargas de albertolopezaroca.tk durante algunos años.
Aquí lo tenéis.

Para Don Antonio,
auténtico caballero español, digno de las órdenes de Santiago y Calatrava, que regenta la cafetería Centro con tanto pudor, buen hacer y camaradería como ya lo hizo, a finales del siglo XIX, Don Antonio Fernández y Chapín, en otra taberna albaceteña, también llamada Centro, y sita no muy lejos de su enclave actual.
En el verano de 1896, el señor Sherlock Holmes, detective consultor, pasó por Albacete de camino al continente africano, y tuvo a bien detenerse a tomar un café con leche en la legendaria cafetería Centro de la entonces pequeña ciudad.
Don Antonio Fernández, que desconocía al mítico detective, detectó cierta anomalía en aquel extraño individuo de afilada nariz y mirada penetrante. Sirvió el café a Sherlock Holmes con toda normalidad (un servicio excelente para aquella época de moscas y malas intenciones), y durante un buen rato, Don Antonio anduvo espiando al extraño que sudaba la gota gorda, y pedía el café en inglés. Tras largo cavilar, el señor Don Antonio Fernández cayó en la cuenta y le dijo al desconocido:
-¿Por qué lleva usted un paraguas, con la solanera que está cayendo ahí fuera?
A lo que el siempre ingenioso Holmes respondió:
-It will rain at eight o´clock this evening.
Don Antonio no entendió una palabra.
No obstante, ese día de calor albaceteño, bascoso y aplastante, llovió a las 8 de la tarde. Y no llovió poco, sino un aguacero de los que obligan al viandante a entrar en la cafetería y tomarse un cortao.
23 de mayo de 2004
(c) Alberto López Aroca, 2004, 2009

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