Mycroft Holmes y algunos agentes del Diogenes Club (y III)
“Tu deber sólo es uno, John, y consiste en respaldar la autoridad debidamente constituida”. Lady Alice Clayton (de soltera Rutherford)
Nuestro último candidato a la, en cierto modo, selecta membresía de sicarios del Diogenes Club (ese club para los que no quieren pertenecer a ningún club, y donde está prohibido hablar con cualquier otro miembro; una descripción que se podría aplicar, con y sin humor, a muchas agencias de inteligencia militar), es un aristócrata inglés, de vieja casta y alta alcurnia, cuya verdadera identidad ha dado muchos quebraderos de cabeza a un sinfín de investigadores: se trata de John Clayton, a quien no debemos confundir con su heredero, nacido en 1888 (según ciertas escuelas y el señor Edgar Rice Burroughs), que también se llamó John Clayton y heredó el título de Lord Greystoke, aunque se le conoce universalmente por su nombre mangani, Tarzán. Los millones de lectores de esa inmortal obra que tiene por título original Tarzan of the Apes recordarán la figura del padre del más famoso de los “niños salvajes” (con permiso, cómo no, de Mowgli —ver El Libro de la Selva, de Kipling—, su más directo competidor): John Clayton, nacido el 6 de enero de 1862, hijo del 5º Duque de Greystoke, ingresó en el Ejército Indio en 1883, y ese mismo año fue licenciado por invalidez, debido a un terrible encuentro con un tigre. (Sobre este particular, se ha dicho que el tigre no era otro sino el famoso Shere Khan, enemigo mortal del ya citado Mowgli. A esta especulación habría que añadir la presencia de un compañero militar, concretamente un experto cazador de tigres, y más que probable agente del Diogenes Club durante años: el infame coronel Sebastian Moran, lugarteniente del profesor Moriarty, y según Sherlock Holmes, “el segundo hombre más peligroso de Londres”. Moran escribió acerca de este incidente en su libro Three Months in the Jungle, 1884. Para más información, ver Jungle Brothers or Secrets of the Jungle Lords, por David Vincent, jr). Hacia 1887, y tras haber ejercido como instructor en la Academia Militar Chatham de Ingeniería, Lord Greystoke obtuvo el traslado a la Oficina Colonial. Poco después, en marzo de 1888, contrajo matrimonio con Alice Rutherford, y casi inmediatamente, en mayo, partió de Dover hacia Freetown, acompañado de su esposa, y en misión oficial: la versión ofrecida por Burroughs en su novela dice que Clayton fue enviado para “investigar la situación de una colonia británica situada en la costa occidental de África, entre cuya ingenua población indígena, según determinados informes, otra potencia europea se dedicaba a reclutar soldados para su propio ejército colonial, tropas que sólo utilizaba para recolectar a la fuerza el caucho y el marfil de las tribus que vivían a orillas de los ríos Congo y Aruwimi”. El texto de Burroughs llega a ser incluso más explícito, pues habla en términos de una “situación virtual de esclavitud”. “Sin embargo, la causa por la que encargaron a Lord Greystoke tal cometido carece de importancia en lo que afecta a este relato, puesto no llegó a realizar investigación alguna; a decir verdad, ni siquiera alcanzó su punto de destino”, continúa Burroughs, y son bien conocidos los eventos posteriores: en junio, Clayton y su esposa fletaron desde Freetown un velero, el Fuwalda, en el que estaba presente un hombre terrible al que se conoce como Black Michael (o Black Peter, pues así es como Sherlock Holmes y el doctor Watson conocieron a ese brutal lobo de mar cuyo verdadero nombre era Peter Michael Carey). Después, el Fuwalda desapareció tras un motín, y en junio, los Clayton fueron abandonados en las junglas del África Ecuatorial francesa, en Gabón. El día 22 de noviembre, pasada la medianoche, nació uno de los individuos más excepcionales que haya conocido nuestro mundo: Tarzán de los Monos. Su padre, como todos sabemos, fue asesinado por una criatura llamada Kerchak, un primate inteligente de la tribu de los mangani. Ese fue el final de un agente del Diogenes Club. Tanto las fechas (el año 1888) como la “irrelevante” (según Burroughs) misión de Clayton nos llevan a pensar que la verdadera preocupación de la Oficina Colonial Británica, en este caso refrendada por la figura de Mycroft Holmes, era, en efecto, los desmanes producidos entre la población indígena por ciertos elementos de una potencia amiga: la pista del caucho y el marfil, y más concretamente, la mención del río Congo, apunta indefectiblemente hacia una figura de la que ya hemos hablado aquí: el señor Kurtz, el agente comercial de primera que había batido todos los récords en cuanto a recaudación y producción, y que estaba empezando a convertirse en una figura peligrosa allá, en su santuario particular, en algún recoveco del río Congo. Parece más que razonable creer que Kurtz era el verdadero objetivo de “las investigaciones” de John Clayton. La desaparición del matrimonio Greystoke llevó a las autoridades británicas a realizar una búsqueda marítima, sin demasiado éxito. Y hacia 1889, Mycroft Holmes introdujo en cierta compañía comercial belga que operaba en el río Congo al marino Charles Marlow que, esta vez sí, logró resolver el problema del señor Kurtz.
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Existen otras evidencias que conectan de manera indiscutible a los Clayton con el Diogenes Club, y casi todas ellas están recogidas en el volumen Tarzan Alive!, de Philip José Farmer, el cual contiene algunos textos de otros investigadores:
Al margen de que el 5º Duque de Greystoke (el más anciano de los “John Clayton”) tuviera un encuentro con Sherlock Holmes durante el asunto de El Sabueso de los Baskerville (cap. V), el doctor H.W. Starr afirmó que a finales de 1893 y comienzos de 1894, el Gran Detective no realizó “una visita al califa en Khartoum” —así lo dijo Holmes a Watson tras su regreso de entre los muertos en abril de 1894, en La Aventura de la Casa Vacía—, entre otras cosas porque el califa no estaba por entonces en esa ciudad, sino en Ondurmán. Según el doctor Starr, Holmes estuvo en África rastreando la pista del matrimonio Clayton, nosotros creemos que por orden de su hermano Mycroft. La falta de éxito en esta empresa, además de su carácter confidencial, fue suficiente para que Holmes mintiera a su amigo el doctor. También encaja perfectamente la teoría de que Black Michael —jefe de los amotinados del Fuwalda— y Black Peter —La Aventura de Black Peter, una crónica de Holmes relatada por Watson— eran uno y el mismo, teoría refrendada por Dale L. Walker, John Harwood y el mismo Farmer en Tarzan Alive!, y que explicaría la implicación de Sherlock Holmes en el caso: el detective había querido interrogar a Black Peter Michael acerca del paradero de los Clayton, labor imposible, pues el brutal cazador de ballenas —acaso de la estirpe de Ahab— fue asesinado, no sin cierta justicia, por un arponero llamado Patrick Cairns. Sería un esfuerzo baldío intentar imaginar qué hubiera sucedido si las investigaciones de Holmes acerca del paradero de John Clayton y su esposa Alice hubieran sido fructuosas: quizás hubiera logrado encontrar al niño que fue adoptado por Kala, esa adorable criatura simiesca, de la tribu de los mangani. Y también, quizás, Sherlock Holmes hubiera traído de vuelta a la civilización al joven John Clayton. Y por supuesto, la figura de Tarzán de los Monos jamás hubiera sido la que hoy día, y desde hace casi un siglo, todos contemplamos con respeto.
Ilustración 1: Tarzán se enfrenta a Kerchak, el asesino de sus padres.
Ilustración 2: John Clayton, padre de John Clayton y abuelo de Tarzán, con Holmes y Watson durante el asunto de Baskerville Hall.

jose gregorio dijo
como se llama la pelicula de los muertos ok
7 Marzo 2006 | 12:39 PM