PASTICHES DE SHERLOCK HOLMES EN ESPAÑOL (XI)
Adiós, Sherlock Holmes
(Exit Sherlock Holmes, 1977)
por Robert Lee Hall
Uno de los primeros pastiches de Holmes que leí (en la edición de Planeta, no en la que ahora mismo está en mi poder, la de Valdemar), y que resulta más que satisfactorio, y no sólo por motivos sentimentales. (Si alguien sabe algo acerca de la edición primitiva, de los 80, que diga algo, por favor. Es pura curiosidad holmesiana. No hay maldad en el corazón).
Incompatible con una parte del Canon -una parte muy pequeñita, que toca solamente a La Melena de León y Su Último Saludo en el escenario (The Lion's Mane y His Last Bow)-, esta obra de ciencia-ficción -que no lo parece- revisa los hechos posteriores al Gran Hiato, propone una teoría cuando menos escandalosa, y presenta la mejor versión de Wiggins (sí, el raterillo y comandante de los Irregulares) que he visto en mi vida. P.D. James hizo una valoración muy positiva de esta obra de Robert Lee Hall, y Roger Johnson, en su Romancing the Holmes, se entusiasmó tanto que destripó el libro.
Imprescindible.
Al margen de todo esto, existe una secuela que, definitivamente, es del todo incompatible con el Canon. En serio. Sobre todo porque Holmes no aparece por ninguna parte. Se titula "The King Edward Plot", es de 1987 (según las fuentes de la Red), y bueno, habrá que leerla, ¿no? Aunque eso sí, no esperen verla en español jamás, salvo que a alguno de nuestros editores (¡ja, ja, ja!) se equivoque y publique algo decente, y no "The Ectoplasmic Man", o como se llame esa tontería.

(La edición de Valdemar, en la preciosa colección Los Archivos de Baker Street, está disponible en las librerías Negra y Criminal de Barcelona, y en Estudio en Escarlata de Madrid. Digo yo).


Las hazañas de Sherlock Holmes
(The Exploits of Sherlock Holmes, 1954)
por Adrian Conan Doyle y John Dickson Carr
"Para el lirismo, temo que tenga usted que dirigirse a Watson".
Sherlock Holmes

Junto a Elemental, doctor Freud y Sherlock Holmes de Baker Street, esta colección es la más conocida en nuestro país (y quizá allende las fronteras y el Atlántico, pues en la hermana Sudamérica hay incluso más holmesianos y sherlockianos que en la Península) en cuanto a pastiches se refiere. Ha sido reseñada hasta la saciedad, y en general, la crítica está de acuerdo en que el trabajo del polémico hijo de Conan Doyle (Adrian; Arthur tuvo algún otro) y el señor Dickson Carr se aproximan mucho a los relatos canónicos. La mayoría de los relatos son "casos no contados por Watson", basados en las referencias del doctor. Es de sumo interés, por ejemplo, La Aventura del Milagro de Highgate, un divertidísimo acercamiento al problema del señor James Phillimore (que no deja de ser una debilidad para servidor de ustedes, pues tengo por ahí, en el volumen "Los Espectros Conjurados", un breve e incompleto estudio sobre el tema).
Existe una tempranísima edición en castellano, a cargo de la barcelonesa editorial Éxito (1955), y años más tarde, Valdemar abrió su colección Los Archivos de Baker Street con esta compilación. Asimismo, se puede encontrar hoy día en dos volúmenes, también de Valdemar, en la colección El Club Diógenes, números 1 y 116.

La edición de 1955 es encontrable, y el volumen 1 de Los Archivos de Baker Street no está en ninguna parte, que yo sepa. (Ni siquiera he conseguido la portada, aunque la recuerdo...) Los dos volúmenes de El Club Diógenes son accesibles prácticamente en cualquier librería decente, y Valdemar sigue sirviéndolos con normalidad, que yo sepa. Aunque vaya usted a saber.
Y por cierto, en contra de lo que yo dijera hace unos años (recordemos que esto es una reseña bastante desfasada, que refleja opiniones añejas), deberían comprarlo o leerlo. Es digno.



Luis dijo
Es más que digno. Yo admito que de los cuentos de A.C. Doyle y J.D. Carr no todos me gustan, precisamente, pero son los únicos de fuera del Canon que "me creo", no sé si me explico.
Casi, casi, lo que peor llevo es que algunas ideas que suelta Watson en los cuentos canónicos y que aquí se utilizan no creo que se que se desarrollen en toda su "fuerza"... Y que se mencione la gorra de cazador de ciervos, que está claro que Holmes lleva más de una vez, para eso nos lo indica Sidney Piaget, pero Conan Doyle no. Es decir, pegas superficiales o circunstanciales.
22 Noviembre 2009 | 04:04 PM