PASTICHES DE SHERLOCK HOLMES EN INGLÉS (I)
La maldad sherlockiana no tiene límites. Y lo mismo sucede con los pastiches que los autores dedican a la figura del Maestro. Si son muchos los relatos y novelas que los escritores de habla hispana han dedicado a Sherlock Holmes, ¿qué podremos decir de aquellos que redactan en inglés? La osadía y el atrevimiento se han abierto paso a través de más de un siglo, y no sólo hemos visgto al señor Sherlock Holmes vestido de guisas distintas a los habituales disfraces de fontanero, capitán de barco, sacerdote italiano, borracho testigo de bodas o insurgente irlandés, sino que ahora lo sabemos astronauta, submarinista, ghost-finder, caballero de la Reina, criptozoólogo, oneironauta, veterano de Little Big Horn, y yo qué sé qué más.
Los pastiches en español que en su día reseñé en mi primitiva -y prácticamente extinta- web ya están recogidos prácticamente todos, y a éstos esperan mis nuevos comentarios de otras muchas obras y obritas escritas en castellano.
Pero por aquella dichosa edad, también comencé a realizar diversas notas acerca de los pastiches escritos en la lengua de Doyle. Consagremos esta nueva serie a esos textos que, como sucede con tantas otras materias, unos sí o otros no, quizá deberían estar publicados y vertidos en este glorioso idioma.
Precisamente hace un par de días, la página hermana 221B, comandada por el siempre atento señor Belakarloff, dio pie a una iniciativa parecida, como si las mentes de los sherlockianos estuvieran unidas cual colmena -con las Reina segregadas debidamente, cada una en su panal, por supuesto-.
El pasado mes de febrero de 2009, ya comenzamos con estas reseñas inglesas, pero de un modo tan pausado como quebradizo, y dimos cuenta de PULPTIME, de P.H. Cannon (con Holmes en New York junto a Lovecraft)
Ahora, continuamos reproduciendo el prólogo original -que data de 2005, creo-, y las primeras reseñas, a las que seguirán otras de nueva factura.
Espero que os estas opiniones críticas os sean de utilidad, compañeros holmesianos.
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El mundo de Internet, y concretamente Amazon.com, .co.uk, y .fr, me han abierto la posibilidad no sólo de adquirir montones de pastiches holmesianos que no están vertidos a nuestro idioma, sino que también me está mostrando la existencia de docenas, cuando no cientos de otros textos relacionados, de los que jamás había sospechado ni siquiera su existencia.
Después de Amazon, he descubierto Ebay, la casa de subastas más grande del mundo, en la que uno puede pujar por un Renault 9, por un auténtico poyo-hornilla para la cocina, o por cualquiera de los ejemplares de The Strand donde vieron la luz las crónicas breves del Dr. Watson. Con paciencia, todo se subasta en Ebay, y no siempre a precios prohibitivos.
Las librerías virtuales son las que nos están permitiendo rastrear todos esos volúmenes que ya parecen entrar en el campo de la mitología (no sólo creativa), como pueden ser The Science-Fictional Sherlock Holmes, The Misadventures of Sherlock Holmes (la compilación de Ellery Queen de 1946, o la más reciente de Sebastian Wolfe, que tampoco está nada mal), y todas esas compilaciones de estudios firmados por Edgar W. Smith, Ronald A. Knox, Vincent Starrett, Gavin Brend, etc.
Si uno se convierte en anglolector, y encima es holmesiano, ya puede ir olvidándose de comprar pantalones nuevos, una casa, o sencillamente, de alimentar a los hijos, porque todo el dinero se puede invertir, en un abrir y cerrar de ojos, en las aventuras más insospechadas del Maestro.
The Adventure of the Ancient Gods, 1990
by Ralph E. Vaughan
"There is nothing magical about me or my methods. I observe the world, and I observe those who live in it".
Sherlock Holmes
La edición de Gryphon Books, a cargo del editor y también autor pastichero Gary Lovisi, de Brooklyn, es lo que los sajones llaman un "booklet", los literatos españoles se han empeñado a denominar "plaquete", y nosotros, los investigadores de andar por casa, llamamos -con justicia, creo-, un fanzine como Dios manda. (Pero eso sí, con un puntito de lujo en la cubierta, que debe ser de imprenta).
En 1927, un profesor de la Miskatonic University, Martin Phillips, recurre al Maestro -que casualmente anda de viaje por Boston- para que le ayude a dar con el paradero de su primo, el señor Carter Randolph (a quien todos conocemos como Randolph Carter, por supuesto). El texto es agradable, e incluye una aparición estelar del mismísimo Cthulhu. Las ilustraciones del señor Earl Geier, aunque un poco fanzineras (en el mejor sentido de la palabra), tienen un no sé qué de encanto... supongo que me recuerdan a los primeros tiempos del fanzine Fábulas Extrañas... Sí, debe ser eso.
El señor Vaughan escribió la versión original de este relato en 1982, y se publicó primeramente en un fanzine, Holmesian Federation nº4, 1983 (era una publicación consagrada a los crossovers entre Sherlock Holmes y el mundo de Star Trek, nada menos). Tan temprana fecha convierte a Vaughan en el primer autor que, con todas las de la ley, enfrentó al Maestro con los siniestros designios de Lovecraft, adelantándose un par de años al Pulptime (1984) de Peter H. Canon, del que ya hablamos en otro momento. (AQUÍ, concretamente.
Sobre este asunto de Holmes-Cthulhu, y la bibliografía al respecto, espero dar a la luz en un par de meses un artículo al respecto -que se titulará, sin demasiada imaginación, Sherlock Holmes y los Mitos de Cthulhu-, pues hay mucho que decir sobre los iniciadores de este subgénero, casi tan extendido como los cruces entre Holmes y Drácula: en realidad, mucho antes que Vaughan, el difunto señor August Derleth, de Sauk City, ya introdujo elementos de los Mitos en su ciclo de cuentos sobre el señor Solar Pons de Praed Street; y salvo error u omisión, tengo en mi poder un novela, fechada antes de 1935, que trata este mismo tema, y que está firmada nada más y nada menos que por Rober H. Blake, viejo conocido de los aficionados al Maestro de Providence.
(El señor Lovisi sirve las publicaciones de Gryphon Books desde Estados Unidos a España, tal como él mismo me confirmó; los gastos de envío andan por los diez dólares. Este volumen de 40 páginas cuesta unos 5 dólares. También se puede encontrar en Amazon.com)
Sherlock Holmes in The Dreaming Detective, and The Adventure of the Laughing Moonbeast, 1992
by Ralph E. Vaughan
"Except for certain aspects of chemistry and biology, I confess a complete ingnorance of science. Y fill my mind only with such knowledge as directly affects my world".
Sherlock Holmes
Prometida continuación a The Adventure of the Ancient Gods, muy distinta en concepción, en forma, en ambición, y en calidad argumental, que es bastante menor. En 1943, Holmes anda perdido por las Tierras del Sueño (las "Dreamlands" de las que nos hablaba Randolph Carter, y antes que él, Lord Dunsany), en busca de un superviviente Moriarty y unos nazis malísimos que planean destruir nuestro mundo y el de nuestros oníricos vecinos. En apoyo de Holmes, ahí está esa panda de abuelos formada, entre otros, por el científico Nikola Tesla (el ayudante de Thomas Edison, y verdadero protagonista de esta historia), y el mismísimo Albert Einstein. El FBI, el Pentágono, y cualquier elemento yanqui que se puedan imaginar, aparece en esta historia que, con todo y con eso, tampoco está tan mal. Interesante frikada.
El volumen se completa con The Adventure of the Laughing Moonbeast, otra aventura de Holmes en las Tierras del Sueño, con Tesla (sobre quien esperamos un artículo en La Última Palabra, firmado por Juan Carlos Pérez Flores) haciendo las veces de Watson. Es, si cabe, mejor que la historia principal, pues es un caso absolutamente detectivesco, planteado como las historias originales del Canon, pero ambientado en ese contexto dunsanyano que Lovecraft no llegó a explotar tanto como en las habituales historias de los Mitos de Cthulhu.
(Contactar con Gryphon Books -ver comentario anterior-. Cuesta 6.95 dólares)


belakarloff dijo
Estupenda iniciativa. Lo que yo hice en 221B, con todo el morro, era lanzar la indirecta a algún editor que, casualmente, nos lea... A ver si entre tú y yo, y los visitantes con sus nuevas aportaciones, conseguimos algo...
A ver si con la -hipotética- fiebre de la nueva peli, a algún editor se le ocurre pensar: "Editemos esto, a ver si conseguimos sacar tajada"...
Como fanático de los blasfemos e impíos mitos de Cthulhu, muy interesando en lo que has glosado.
¡Iä, Iä! La cabra de las Mil Vírgenes...
26 Noviembre 2009 | 09:03 AM