KALAALLIT NUNAAT: el país de las sombras largas
Hoy, día 1 de diciembre, se inaugura la exposición fotográfica de mi amigo Raúl Moreno "KALAALLIT NUNAAT: el país de las sombras largas", que recoge su trabajo en Groenlandia, en un par de expediciones organizadas por el investigador Ramón Larramendi (conocido por sus colaboraciones en "Al filo de lo Imposible", programa de televisión).
La exposición se puede visitar desde hoy mismo y hasta el día 6 de enero en el Museo Municipal de Albacete, pero como sé que los compañeros y colegas holmesianos y sherlockianos se encuentran en los más diversos puntos del globo, os emplazo a que visitéis LA EXPOSICIÓN VIRTUAL en esta página:
Raúl Moreno viajó hasta la tierra que Erik el Rojo bautizó con el humorístico nombre de Groenlandia para traer de vuelta un compendio de imágenes impresionantes, que retratan un momento francamente insólito de ese país de hielo y pieles sobre el que nuestros autores favoritos (Verne y Burroughs, por ejemplo) escribieron en diversas ocasiones: el pueblo inuit (lo que conocemos como esquimales, aunque este es un nombre que no les agrada demasiado) empieza a conocer nuevas formas de agricultura y ganadería, por ejemplo. El deshielo, con o sin cambio climático, es un hecho. No hay más que ver esas peligrosas grietas que Raúl nos muestra.
Aprovecho ahora para llamar la atención de los amigos sherlockianos sobre una figura que, hace años, me dio en qué pensar: Si leéis con atención "La Aventuras del Capitán Hatteras", de Jules Verne -que habla de la conquista del Polo Norte en un barco llamado Forward-, os encontraréis con un marino y explorador americano llamado Altamont (¿os suena de algo?). La historia transcurre ha mitad de la década de 1860, y el tal Altamont es, por aquel entonces, un hombre de mediana edad... ¿Se trata, por un casual, del padre del Capitán Basil, también conocido como el señor Sherlock Holmes de Baker Street? ¿Va a resultar que las ancestrales teorías que otorgaban al Maestro un origen norteamericano no iban tan desencaminadas?

Para los curiosos, diré que la exposición cuenta con una introducción debida a la pluma -y el teclado- del presente autor. Se encuentra en el catálogo, y también en la exposición virtual.
(Leer "Jugando con el cráneo de una morsa")
Saludos a todos.
