PASTICHES DE SHERLOCK HOLMES EN INGLÉS (VIII)

The Other Log of Phileas Fogg, 1973
by Philip José Farmer
SUPERHOMBRES MUTANTES...
Hace unos cien años, un grupo de superhombres mutantes comenzaron a tener un papel esencial en nuestras vidas. No es accidental que Tarzán, Sherlock Holmes, el Capitán Nemo y Doc Savage fueran (¿son?) contemporáneos.
Ni fue accidental que sus biografos engatusaran a su público con pistas de sus verdaderas naturalezas, aunque no se atrevieran más que a apartar ligeramente el velo.
Entonces ¿qué era lo que les impedía contarlo todo?

Así reza la contraportada de una de las pocas ediciones de esta novela del Maestro de Peoria (Illionois), el difunto y llorado señor Philip José Farmer, creador de universos y padre de la mitología creativa moderna.
The Other Log of Phileas Fogg (La otra bitácora de Phileas Fogg) es un pastiche, una revisión y una revisitación de uno de los más grandes clásicos de la novela de aventuras universal: La vuelta al mundo en 80 días, de Jules Verne.
Pero Farmer no se contentó con escribir una segunda parte que nos contara nuevas andanzas del impasible señor Phileas Fogg, del 72 de Saville Row, ahora casado con la princesa Aouda de Bundelkhund -patria del príncipe Dakkar- y su fiel mayordomo Jean Paspartout -llamado en España "Picaporte"-. En realidad, el señor Farmer utilizó ciertos conceptos que ya había explotado en su biografía de Lord Greystoke, Tarzan Alive!, y tomó prestada una idea de un estudioso sherlockiano, H.W. Starr.
De modo que reescribió la impecable novela de Verne y la convirtió en una obra de ciencia-ficción contemporánea.

En 1959, el profesor Starr publicó su artículo "A Submersible Subterfuge, or, Proof Impositive", en el volumen compilatorio Leaves from the Copper Beeches, siendo estas "Hayas Cobrizas" una de las muchas ramas norteamericanas de los Baker Street Irregulars. La revolucionaria teoría de Starr arrojaba luz sobre el pasado y los orígenes de uno de los más estudiados personajes del Canon Holmesiano, el profesor James Moriarty, Napoleón del Crimen y némesis del señor Sherlock Holmes. En su trabajo, el profesor Starr proponía, a través de una serie de argumentos muy bien traídos, que unos años antes de su encuentro con el Gran Detective, el profesor Moriarty fue el comandante de un navío sumergible que trajo de cabeza a diversos gobiernos del mundo, pues se dedicaba a hundir barcos. Durante esa época, Moriarty habría operado bajo el hombre de Capitán Nemo, y sus infames hazañas habrían sido recogidas por el ya citado Jules Verne en la novela 20.000 leguas de viaje submarino. (Starr se deshace de las aportaciones acerca de Nemo -en realidad un príncipe indio llamado Dakkar- que aparecen en La Isla Misteriosa diciendo que esta novela es sólo una obra de ficción... cosa que, desde aquí, nosotros dudamos mucho).
La aportación del profesor Starr, reimpresa en el volumen del que estamos hablando, dio pie a Farmer a elaborar una complicada teoría acerca de "la verdad oculta" en las motivaciones de los protagonistas de La vuelta al mundo en 80 días. Así, Phileas Fogg era el agente humano de una raza extraterrestre afincada en la Tierra desde hacía algunos siglos, una raza que se hallaba enfrentada a otra facción alienígena, también entre nosotros, y que por supuesto, también reclutaba agentes humanos de características excepcionales. Este sería el caso de James Moriarty, al que se habría entregado un navío fabricado con tecnología no terrícola, y que llevaría el nombre de Nautilus.
Haciendo uso de toda la imaginación de que disponía, y cogiendo incluso por los pelos hasta el más mínimo detalle, Farmer logra reconvertir la novela de un viaje contra el reloj en un crónica (se diría que casi un informe) acerca de las escaramuzas entre los agentes de los dos grupos extraterrestres... una aventura que llevaría a Phileas Fogg y sus acompañantes no sólo por los puertos más importantes del mundo, sino incluso a la cubierta del tristemente célebre y muy misterioso barco Mary Celeste, que en 1872 -año en que transcurre la obra original de Verne- apareció en aguas del Atlántico sin rastros de la tripulación, y sin signo alguno de lucha.

En The Other Log of Phileas Fogg, Philip José Farmer realiza una labor de encaje de bolillos sólo equiparable a la que, desde hace cien años, realizan los investigadores holmesianos y sherlockianos cuando intentan elaborar la Cronología Definitiva de Sherlock Holmes... una tarea poco menos que imposible, vistos los datos de que disponemos.
Aunque a algún lector de a pie pueda resultarle árida la lectura de esta obra, debemos decir que resulta más que sorprendente, es disfrutable a más niveles que una novela convencional -pues está repleta de referencias al universo sherlockiano, y a obras de Stevenson, Verne y Dunsany-, y el presente autor puede afirmar que volverá a revisitarla de vez en cuando... eso sí, después de releer con mucho gusto la novela original de Jules Verne.
Alguien debería publicarla en castellano... pero es inútil predicar en el desierto, ¿verdad?



Quatermain dijo
Qué duro es predicar en el desierto... Otra de las obras en mi lista desde hace tiempo.
14 Enero 2010 | 12:11 AM