ROBERT DOWNEY JR. ES SHERLOCK HOLMES

Y Jude Law es John Watson, aunque esta información objetiva ya la saben todos los amigos de este blog, hayan visto o no la nueva película de Guy Ritchie.
Lo que ya es una nueva franquicia de Warner Brothers se estrenó oficialmente en España el pasado día 15 de enero (salvo algún pre-estreno exclusivo para privilegiados y seguidores de los actores protagonistas), y el día 1 de enero en Latinoamérica, de modo que los amigos holmesianos y sherlockianos del otro lado del charco ya han tenido tiempo de verla varias veces -en caso de que les haya gustado-.
El responsable de este Cuaderno de bitácora del "Matilda Briggs" asistió al estreno albaceteño invitado por el responsable del programa radiofónico El Maravilloso Mundo del Cine, el señor Jesús Miguel Jiménez, una cita que el historietista y gran amigo Sergio Bleda no quiso perderse, exactamente igual que el musicólogo y escritor Alfonso Tornero Amorós. En términos de Internet Movie Data Base, decidimos otorgarle una nota media de 8 puntos sobre 10, lo que casi concuerda con las actuales puntuaciones de los votantes en la IMDB. La valoración nunca es objetiva, pero hay que decir que el crítico Jesús Jiménez aseguraba no conocer más Sherlock Holmes que los clásicos de la pantalla, y Alfonso Tornero y Sergio Bleda no son precisamente sherlockianos declarados, al contrario que un servidor de ustedes.
Después de ver las incendiarias opiniones de los aficionados menos transigentes (y seguro que muy, muy bien documentados, por supuesto), desde aquí sólo podemos intentar poner en duda todo ese cúmulo de maldades que se le han atribuído a la nueva cinta del director de Snatch y Lock and Stock: Sencillamente, compararla con Van Helsing de Stephen Sommers, la adaptación cinematográfica del cómic de Alan Moore y Kevin O'Neil The League of Extraordinary Gentlemen o con la saga Piratas del Caribe nos parece un despropósito (este Holmes no es el payaso de Jack Sparrow, eso seguro). Pero en fin, cada cual puede ver la película que le dé la gana, y aquí paz y después gloria.
Los mayores errores que he detectado en las opiniones generalizadas del sector holmesiano hacen referencia a la supuesta falta de canonicidad, y sobre todo se repite el comentario "no es una película de Sherlock Holmes". Error, amigos y compañeros; no es una película de Basil Rathbone, ni de Peter Cushing, ni un telefilme de Jeremy Brett, ni nada por el estilo. Pero de eso a que en la obra no haya nada de Conan Doyle, va un trecho muy, muy largo.
Por el contrario, el productor Lionel Wigram -que a fin de cuentas es el ideólogo de este invento- ha sabido leer y estudiar el Canon (no sólo entre líneas, sino objetivamente), y su interpretación, por mucho que aparente alejarse de la imaginería tradicional NO CANÓNICA (la altura de los personajes, el puñetero gorro deerstalker, etc.), es perfectamente válida. Evidentemente, esto no ha gustado a los integristas y reaccionarios holmesianos, del mismo modo que en los años 40, el escritor Rex Stout, creador del detective Nero Wolfe -del que se ha dicho que es hijo de Holmes e Irene Adler-, escribió el famoso ensayo Watson Was a Woman, que levantó ampollas en el círculo de los Baker Street Irregulars... Gracias a Dios, los señores Edgar Smith, Christopher Morley y los demás muchachotes tenían sentido del humor, y le vieron la gracia a dicha teoría revisionista: Se limitaron a atacarla ferozmente con esos maravillosos artículos de la época que, utilizando el Canon, intentaban refutarla (una costumbre que, al parecer, todavía no ha llegado a España, donde todavía tenemos que aprender a "to play the game", que dicen nuestros colegas sajones): A Adrian Conan Doyle, por ejemplo, hijo del Agente Literario, le molestaba sobremanera la mera existencia de los BSI, y algún que otro autor llegó a tildar al bueno de Adrian como "psicópata". No me extraña.
En cualquier caso, puedo señalar dos hechos objetivos: Primero, que el tráiler (sobre todo el inicial) de esta película le ha hecho un flaco favor, pues no refleja el espíritu de esta historia; y segundo, que aquellos que han entrado al cine con ideas preconcebidas (tanto los que iban con mal pie como los que íbamos con esperanza) han visto confirmadas sus sospechas: Cualquiera puede encontrar pruebas de que la Biblia está escrita por el Diablo, del mismo modo en que yo pienso que El Problema del Puente de Thor es una soberbia tontería a la que sólo salva la mención a los tres casos no resueltos por Holmes.
Sherlock Holmes de Guy Ritchie es un producto concebido para ganar dinero, no una ni dos, sino por lo menos tres veces. Para ganar mucho, mucho dinero, debo puntualizar. Y así lo demuestra el hecho de que en junio de 2010 está previsto que comience el rodaje de Sherlock Holmes 2: The Rise of Moriarty (título provisional, o previsible, si lo prefieren ustedes). También es una película "con piroctenia" y concebida "para todos los públicos"... exactamente igual que los relatos policíacos que, por suerte para nosotros, editaba el señor Conan Doyle. (Si a alguien -fanes de Ritchie, supongo- le molesta que la historia no tenga tacos o sexo explícito, debería leerse el Canon, y que luego venga aquí y nos lo cuente). Sherlock Holmes de Guy Ritchie no supone una falta de respeto para con el personaje (¿ficticio?) más célebre de todos los tiempos, ni para con sus lectores, sino que ofrece una visión muy distinta de la tradicional: la imaginería que astutos empresarios como William Gillette (y toda una legión de imitadores en la escena, la gran patalla y la pequeña pantalla) había convertido a Sherlock Holmes en una mera marca comercial, se ha visto seriamente dañada -y quizá comprometida- por esta producción yanqui, y eso es algo que aplaudo con mucha fuerza, pues resulta valiente y osado hacer un producto que ya de antemano había cabreado mucho a los tradicionalistas (fanes en el fondo de la marca creada por Gillette a partir de un par de ilustraciones de Sidney Paget). Y el futuro, amigos, es para los valientes y los osados.

El relato no adapta ninguna de las historias del Canon, cosa que es de agradecer, porque ya hay suficentes versiones de El Sabueso de los Baskerville y El Signo de los Cuatro (aunque, por supuesto, nunca habrá suficientes pastiches; y el que piense lo contrario, que vaya a la librería más cercana y después se tome una tila para calmar los nervios).
Y es que es un MEGAPASTICHE, donde los responsables no sólo han intentado introducir todos los elementos canónicos que han podido (seguro que para intentar agradar, en vano, al público que se considera connoiseur del tema), sino también un montón de guiños y homenajes a ese Sherlock Holmes que muchos recuerdan, el del cine: Hay una escena sacada de "Las Aventuras de Sherlock Holmes" (o "Sherlock Holmes contra Moriarty") de la Universal que es idéntica a la original (y que nada tiene que ver con el Canon... o casi), así como una clara referencia a "El Secreto de la Pirámide" (producción con la que comparte espíritu comercial y festivo... igual que el Canon), a "Sin Pistas", a "Asesinato por Decreto", y cuando haga un nuevo visionado del filme, seguro que encontraré unas cuantas más. Sin ir más lejos, el personaje de Irene Adler que aparece retratado por una bellísima Rachel McAdams es el fruto de numerosas aportaciones, como las esencialísimas (y pasticherísimas) de Baring-Gould, o las habituales de la extensa cinematografía sherlockiana (pensemos en Sherlock holmes en New York, Sherlock Holmes y las Máscaras de la Muerte, et al).
Watson, por cierto, es más Watson que nunca (o quizá tan Watson como siempre), y en mi opinión, Jude Law a tomado todos los dejes, el carácter, y la pejiguera pero inevitablemente simpática personalidad del retrato que James Mason hizo del Watson de "Asesinato por Decreto"... Eso sí, hablamos de un Watson con una edad CANÓNICA, unos vicios CANÓNICOS (que en la película se aprovechan muy bien, y acerca de los cuales Watson es medianamente discreto en los textos originales), y una esposa CANÓNICA (aunque los guionistas se hayan saltado El Signo de los Cuatro, por supuesto).
Por primera vez, tenemos a un profesor Moriarty que aúna los elementos que aparecen en el Canon (o eso sugiere la película) con la mega-explotación que el cine había realizado del personaje: Moriarty, como decía Holmes, está sentado en su tela de araña, detrás de los crímenes más importantes y audaces que tienen lugar en Londres.
Y Sherlock Holmes... bien, aquí practica el kali, un arte marcial filipino... ¿tendrá algo que ver con el misterioso "baritsu" que utilizó para arrojar a Moriarty por el acantilado de Reichenbach? Seguro que sí. El Canon nos ofrece hasta ocho menciones distintas -y objetivas- de la naturaleza del Holmes boxeador, que era "muy bueno para su peso", participaba en combates profesionales, y al menos lo hizo en uno benéfico. Si alguien quiere pensar que Sherlock Holmes era un detective de sillón (no todos los problemas eran "de tres pipas"), lo animo a que revisite el ya mencionado Signo de los Cuatro, o piense en el tal Matthews que le saltó un colmillo en la estación de Charing Cross... por ejemplo.
El aspecto steampunk (ciencia-ficción que transcurre en la época Victoriana, como en Queen Victoria's Bomb, Homúnculo de Blaylock... o La Guerra de los Mundos o 20.000 leguas de viaje submarino) de la película merece todas las críticas del universo, por supuesto, ya que en el Canon no hay nada por el estilo: sí, de acuerdo que la electricidad aparece alguna que otra vez en los textos originales (Cyril Morton -de El Ciclista Solitario- era ingeniero de la Midland Electric Company, y Holmes deliró -El Detective Moribundo- acerca de lo que podría sucederle a una batería al aplicar electricidad sobre un no-conductor, y había timbres eléctricos en Baker Steet -La Piedra de Mazarino-, y bueno, sí, Henry Baskerville quería instalar un sistema Swan and Edison en Baskerville Hall), y sí, la ciencia-ficción del Canon es muy creíble, como la radix pedis diabolis... o... ejem... el elixir de rejuvenecimiento que H. Lowenstein de Praga extraía de las glándulas del langur... Pero vamos, salvo este incompletísimo montón de ejemplos canónicos, nada, que no salvamos el steampunk de la película...
¿O sí?
(Vale, el mando a distancia y las ondas de radio son un anacronismo... Pero quizá Holmes se escribía con Nikola Tesla, quien por aquella época ya había pensado en todo eso, y Edison ya estaba planeando robárselo).
...
Poco importan todas estas consideraciones, pues la película debería defenderse por sí misma, y lo que aquí diga yo, o cualquier otro, da exactamente igual. Y en lo que respecta a la taquilla, creo que lo está haciendo muy bien (le gana Avatar de James Cameron, que seguro que es un ejercicio intelectual de proporciones ciclópeas, de sumo interés para el investigador holmesiano). En cuanto al público, yo sólo vi caras felices antes, durante, y después de la proyección, caras que se quedaron con ganas de más Sherlock Holmes...
Lástima que en las librerías no haya alguna colección de 60 historias (cuatro novelas y cincuenta y seis cuentos cortos) para que aquellos que han disfrutado con este "divertimento pirotécnico para jóvenes" (como si eso fuera un insulto) puedan conocer más aventuras del Mayor Detective de Todos los Tiempos...
P.D.: En cuanto pueda, me llevaré a toda mi familia a ver la película en masa. Mis padres se lo van a pasar bomba, y mis sobrinos también. ¡Vaya si no!

Otras saludables críticas de la película en:
221b de Baker Street, por Carlos Díaz Maroto
Los peligros del Canon, por John Tones
Antonio Trashorras en Fotogramas


Birdy Edwards dijo
AMEN a todo, si que si.
18 Enero 2010 | 03:13 PM