PASTICHES DE SHERLOCK HOLMES EN ESPAÑOL (XVI)

HOLMES (1854-+¿1891?)
por Cecil y Brunschwig
Llega a España esta producción de la francesa editorial Futurópolis, de la mano de un editor italiano, 001 Ediciones (de Turín... lo que no deja de resultar un tanto desconcertante para los que estamos acostumbrados a ver sólo tebeos aquí y allá de editoriales autóctonas).
Este texto ilustrado, publicado originalmente en 2008, tiene un marcadísimo acento revisionista al estilo de The Seven-Per-Cent Solution (Elemental, doctor Freud) de Nicholas Meyer (1975). Y como buen pastiche moderno, compuesto quizá para seguir la estela de éxitos y ventas que promete la película de Guy Ritchie, bebe no tanto de las fuentes canónicas originales, como de la celebérrima biografía de William S. Baring-Gould, Sherlock Holmes de Baker Street (1962). Ya es costumbre entre los autores de pastiches holmesianos la utilización referencial de la aproximación de Baring-Gould a la figura del Maestro, y debemos decir que en verdad es un mal hábito, pues el excelente trabajo del más famoso sherlockiano incluye no pocas morcillas propias, y hace gala de una imaginación que a muchos otros estudiosos les resulta intolerable. A veces se diría que no existe más cronología que la de Baring-Gould, que las figuras de los progenitores de Holmes retratadas por Baring-Gould aparecen en algún recóndito recoveco del Canon, y que indudablemente, el profesor James Moriarty impartió clases de matemáticas a un joven William Sherlock Scott Holmes.
Por supuesto, ninguno de estos extremos es canónico, y resulta gracioso que una buena parte de los autores de pastiches den por buenas las aseveraciones vertidas en Sherlock Holmes de Baker Street, cuando lo tendrían muy fácil para inventar nuevas (y acaso escandalosas) genealogías y cronologías si releyeran el Canon con detenimiento: ¡Incluso se da por buena la aleatoria fecha de nacimiento del año 1854, tan sólo porque Holmes, en 1914, aparenta "unos sesenta años"!
No voy a destripar demasiado el argumento del tebeo que nos trae aquí, pero diré que intenta responder a la pregunta: ¿Por qué Watson esperó hasta diciembre de 1893 para publicar el relato de la muerte de Holmes en 1891?
La historia que nos presentan los para mí desconocidos Cecil y Brunschwig se deja leer, pero por desgracia, es sólo el primer volumen, de modo que habrá que esperar para ver adónde nos lleva este relato acerca de cómo Watson investiga la oscura trama que rodea la muerte de su amigo Holmes, trama que se remonta a la juventud del detective y envuelve a toda su familia: Por estas páginas vemos a Mycroft (con un aspecto que no recuerda al fijado por Sidney Paget), a Siger Holmes y Violet Sherrinford -padres de Holmes-, la hacienda de Yorkshire, y todos esos elementos que, como decíamos, Baring-Gould inventó o recopiló de aquí y allá.
El volumen tiene gracia, pero no resulta totalmente grato ver cómo los autores también han fusilado la idea de Robert Lee Hall (en el excelente pastiche Adiós, Sherlock Holmes y en una secuela posterior) de que el joven pillete Wiggins creció para convertirse en un discípulo -un alumno casi aventajado- de Sherlock Holmes.
Es pronto para juzgar esta obra incompleta que cuesta 13 euros, y sólo puedo recomendar a los amigos y compañeros holmesianos que inviertan su dinero en el modo que más les plazca: adquiriendo este tebeo, o en cualesquier otra cosa que les agrade. Tanto da.
(Está a la venta en librerías, claro).


Luis dijo
Bueno, la verdad es que lo leería. El dibujo, desde luego, parece atractivo y el pasticheo nunca está de más...
Voy a aprovechar sin embargo para comentar ela sunto familiar holmesiano.
No es por ir de listo, pero recuerdo como ud. mismo decía por ahí que, salvo los momentos que se narraban en las novelas, "el resto de la vida" (Así, considerando el tema mitográficamente) de personajes como el profesor Van Helsing debía ser en general incluso aburridillo...
De igual modo, me figuro yo la vida de Mycroft y Sherlock durante años... Un quedarse huérfanos a cierta edad, un andarse de notarios para vender entre los dos alguna propiedad paterna y permitirse establecerse en Londres, un dar tumbos, como mucho un Ritual de Musgrave al irse de vacaciones con un amiguete...
Pero eso es sólo una visión, y desde luego no debería apartarnos del lanzarse a escribir mitografía. Y para ello, que mejor que pasar de Baring-Gould, que su cronología y biografía holmesiana también es un puro pastiche... Y bien está, pero es que yo no sé cómo se ha colado en el "material de base" con tanta fuerza...
20 Enero 2010 | 05:40 PM