LOS PASTICHES PELIGROSOS (THE THING FROM ANOTHER WORLD 2... Y 3, Y 4...)

Aunque me declaro abiertamente partidario del pasticheo sin límite, es cierto que, de cuando en cuando, caen en mis manos obritas “basadas en...” que me hacen pensar en los detractores de la manipulación, malversación, deformación, reversión y revisitación de historias y personajes ajenos.
Quizá el caso de Sherlock Holmes deba situarse al margen, pues es tal la cantidad de historias desenterradas, parodias, sátiras, y demás pamplinas que en verdad, hasta el más avezado e incansable crítico, investigador o aficionado, puede llegar a perderse (si no a hartarse). Puesto que al Maestro de Baker Street se le ha enviado al espacio y al centro de la Tierra, se le ha vampirizado y licantropizado, se le ha dado imagen de animalito —hay Holmes perro, gato, ratón y barbapapá—, se le ha operado el sexo, y sólo Dios y el difunto Richard Lancelyn Green saben cuántas cosas más, pues lo cierto es que toda esta fanfarria de “homenajes bienintencionados” parece hasta normal.
Pero cuando hablamos de otros personajes y otras historias, quizá la cosa cambie un poco. O al menos, hay que mirar con lupa cada uno de los casos. Veamos:
En 1991, los alegres editores norteamericanos de la compañía Dark Horse pusieron a la venta el primer número de una serie de dos, titulada The Thing From Another World. A primera vista, aquello podría haber pasado por ser una adaptación a cómic de la película de 1982 realizada por John Carpenter, y basada en el viejo relato de John W. Campbell Jr. (ver UN PEQUEÑO AJUSTE A LA TEORÍA ANTÁRTICA, O POR QUÉ CIERTO ARTÍCULO DE 1978 DEBERÍA TENER MAYOR RESONANCIA (O YA PUESTOS, “¿QUIÉN ESTÁ AHÍ?”, O “¡KURT RUSSELL ES DOC SAVAGE!”) en este mismo cuaderno de bitácora). Pero no.
La primera noticia que tuve de este cómic fue en una de esas páginas informativas —y un poquito publicitarias— que por aquel entonces se publicaban en los tebeos, anunciando los nuevos productos que aparecían en los Estados Unidos y que, antes o después, iban a acabar por ver la luz en castellano. O eso pensábamos los lectores.
Creo que la noticia aparecía en uno de los números de la serie Aliens, escrita por el competente Mark Verheiden, donde se rellenaban huecos que no habían aparecido en las dos primeras películas. (Seguro que mi memoria falla, de modo que invito a los amigos de este blog a que me enmienden la plana, por el bien común y la información rigurosa y no intoxicada. De todos modos, creo que los tebeos de Verheiden no son canónicos, porque entran en contradicción con las películas posteriores. Una lástima).
El caso del cómic de The Thing From Another World era análogo al del tebeo de los Aliens de la teniente Ripley: se trataba de una continuación de la película.
La existencia de esa historia —que por supuesto, jamás apareció impresa en español— permaneció en el olvido hasta que publiqué en este espacio el artículo anteriormente citado sobre la relación entre Doc Savage y los peligros antárticos. Recurrí al compañero Ricardo González, de Cine Gárgola, y no tardó ni veinticuatro horas en conseguirme una copia virtual, traducida por algún benefactor de la Red de Redes, para que pudiéramos echarle un ojo.
El guión está escrito por un tal Chuck Pfarrer, a quien no tengo el gusto de conocer en modo alguno, y el dibujo es de John Higgins, que quizá (pues ya digo que hablo de memoria) sea un dibujante inglés de la época de Alan Moore en Warrior.. . o quizá no lo sea. No me voy a molestar en comprobarlo, aunque creo que era el dibujante de la discutible serie de Jamie Delano World Without End.
Y sí, la acción continúa exactamente donde Carpenter (porque es una continuación de la película de Carpenter, y no del relato de Campbell) la había dejado, concretamente doce horas después.
Si bien estos dos tebeos son una curiosidad animal que los amigos que, como yo, consideran que La Cosa de Carpenter es una película perfecta, tendrán curiosidad por leer, ya aviso que el resultado no es ni siquiera decepcionante, porque la verdad, poco se puede esperar después del trabajo original. Y el trabajo de Pferrer y Higgins así lo demuestra.
Lo cual (y esto es lo terrible de la condición de aquellos avariciosos, insaciables consumidores de historias pasticheras, como servidor, por ejemplo) nos lleva a decir que, por una parte, los editores españoles de la época acertaron al no publicar estos dos tebeos, y por otra, que ojalá otros autores, alguien más diestro, hubiera tenido acceso a la licencia de Universal Studios para realizar la secuela de The Thing From Another World.
Y es que ni escarmentamos, ni tenemos ganas de escarmentar.
(Y yo me pregunto, ya que estamos en harina: ¿Cómo es que en su día La Cosa no tuvo segunda parte cinematográfica? ¿Fue un fracaso de taquilla? ¿Qué pasó?)
NO SE VAYAN TODAVÍA, AÚN HAY MÁS...
Después de haber escrito lo que habéis leído más arriba, me he encontrado con que la serie de Dark Horse tuvo otras dos secuelas, tituladas Climate of Fear (por el guionista John Arcudi, que ya había realizado alguna serie basada en Predator, y dibujada por un tal John Sommerville) y Eternal Vows, con textos de David deBrie y dibujos del gran Paul Gulacy. Ambas prosiguen con las andanzas de un McReady convertido poco menos que en superhéroe, y que por momentos se va pareciendo más a Snake Pliskin, el protagonista de esas dos divertidísimas carpenteradas que se titulan 1994: Rescate en Nueva York y 2012: Rescate en L.A.





gargola dijo
Efectivamente, señor Alberto, la película fue un fracaso en taquilla, aunque creo que parte de la culpa la tuvo que en ese momento se encontraba en cartel E.T., y la gente preferia ver a un extraterrestre simplón que a una "cosa". Por cierto, no se si sabrá que el guión de la película corrió a cargo de Bill Lancaster, hijo del actor Burt Lancaster, y que la banda sonora estuvo nominada a los premios razzies.
30 Mayo 2010 | 05:15 PM