XXIII SEMANA NEGRA: “Reunión de pastores...
(Alberto López Aroca se reencuentra con el Maestro. Foto de Sergio Bleda)
...oveja muerta", que decimos en mi tierra. Pues esta orgía de cerveza, gintonics y cenas en el wok es, básicamente, eso: una reunión de pastores (de autores en general) que, año tras año, culmina con ovejas muertas (y montones de cámaras refrigeradoras vacías, los dueños de los bares dando saltos de alegría y ofreciendo sacrificios a sus oscuros dioses).
El evento que Paco Ignacio Taibo II (also known as PIT II) inventó hace la friolera de 23 años, sigue funcionando, según nos cuentan los veteranos, tan bien o mejor que el primer día.
Y, como dicen por allí, "y sigue..."
La fórmula, a priori, parece concebida por una mente enfermiza como es la de ese Frankenstein (el doctor, no el monstruo) de la literatura que mencionábamos un par de líneas más arriba: Atracciones de feria, chiringuitos de hamburguesas al más puro estilo ¡Uranga! (venidas de los Alpes Suizos del Tirol, nada menos), una feria del libro que entremezcla antiguo, novedad y ocasión (además de libro alternativo, contestatario, libertario y marciano), conciertos, proyecciones de películas de esas que le gustan a Ángel de la Calle (uno de los principales artífices y responsables de este disparate), cincuenta y tantos periodistas de catorce países distintos, y ciento cincuenta escritores, historietistas, artistas en general, gentes de mal vivir en particular, todos ellos a beberse varios mares (y bares) de alcohol.
Y por supuesto, la ingente masa de ciudadanos de Gijón que acuden puntualmente a la cita, sean o no lectores, frikis de los tebeos o niños que quieren montar en los caballitos, adolescentes -y muchas adolescentas- en celo y señoras mayores que buscan una caña y un libro gratis, algún despistado que no sabe dónde se ha metido y también ese coleccionista que, en su ignorante inocencia, quiere que Vázquez Montalbán le firme un ejemplar de La soledad del mánager... (Siempre habrá alguien que le indique dónde conseguir Un beso de amigo por 1 euro con noventa y cinco, y le diga que Juan Madrid es ese señor de la camisa blanca y las sandalias, sí, ése, el del cubata, el que está al lado del tipo del bigote mexicano...)
En verdad que este festejo, o convención, o como queramos denominarlo, poco o nada se parece a los habituales salones de cómic, festivales de cine y música, y demás ocasiones de reunión de aficionados. Pues en mi opinión, PIT II la concibió por y para los autores. ¡Olé ahí sus huevos!
(Alberto López Aroca contra Ángel de la Calle)
El público especializado, que existe, no brilla demasiado por su presencia, pues se ve sustituido por el curioso casual, que aprovecha la sombra y el airecillo que recorre la Carpa del Encuentro para (¿lo adivinan?) beber cerveza y, de paso, escuchar una charla sobre la dicotomía Cuba/Estados Unidos y sus respectivas guerras sucias, los futuros narrativos del cómic (que se resumen, muy a pesar del moderador De la Calle, en dinero, dinero y dinero), diversas y divertidísimas batallitas de los decanos (abuelos Cebolleta) de la literatura negra española, muchos nuevos libros, algunos viejos libros, y cualquier cosa que a uno se le pueda pasar por la cabeza, y que no tenga relación con los escritores policíacos escandinavos o con los vampiros mariquitas de hoy día, ésos de los que el Conde Drácula, desde su castillo transilvano, desprecia por su blandura. Una vez más, ¡olé ahí sus huevos!
Por la tarde corren las cañas de terracita en terracita, y por la noche también, y luego continúan entrada la madrugada, y en algunos casos, hasta que el sol aparece y comienza a iluminar el paseo marítimo, mientras zagales y zagales buscan, en vano, un taxi y un zapato perdido... Por las etílicas conversaciones nocturnas del Hotel Don Manuel, planean constantemente las sombras de Jim Thompson y Farmer, de Westlake y Hammett, e incluso aparecen por allí, junto a los aseos o en el sótano, los fantasmas de Juan Perucho y Pedro Muñoz Seca, como para recordarnos que el negro tiene tantos matices como el mismo espectro lumínico, y que a veces, nos emperramos en contemplar una única faceta del diamante que es la literatura criminal.
Después, el sueño reparador de no más de tres o cuatro horas, y la duda de si el día y la noche no habrán dejado víctimas tras de sí. No sería de extrañar. Es la Semana Negra.
(Sergio Bleda contra Fu Manchú. Foto de ALA)


SSB dijo
HAY QUE VENDER HASTA EL ALMA, cualquier lugar es bueno para ello.
Y, además, traerse trucos y conjuros de los magos maestros.
21 Julio 2010 | 08:12 PM