ÍNSULA Nº 18: VAMOS A MATARLOS A TODOS (o cómo me las arreglé para dejar a Sherlock Holmes fuera, al menos por una vez...)
Pues sí, salvo error u omisión, creo que éste es el único número del suplemento cultural Ínsula en el que el Maestro de Baker Street no aparece ni tan siquiera mencionado en un rinconcito. No sé cómo lo hice, pero el lector del diario El Pueblo de Albacete, el jueves 16 de junio de 2005, no encontró ni rastro de Sherlock Holmes en el número 18 de Ínsula. Debió de resultar frustrante -suponiendo que alguien hubiese pillado, por aquellas fechas, el jueguecito de "busca a Sherlock en estas páginas", aunque lo dudo mucho...-, aunque admito que no para mí.
En aquellas fechas, la célebre adaptación cinematográfica de Sin City que realizó Robert Rodríguez junto a Frank Miller estaba en boca de todo el mundo, las imágenes se sucedían en revistas convencionales y especializadas... y yo, como responsable de Ínsula, opté por no utilizar ninguna de esas previews que todo el mundo reproducía aquí y allá, y fui al grano (bajo el anodino epígrafe de "cómic", en las esquinas superiores) con el reportajillo "Sin City: Vamos a matarlos a todos", que resultó muy grato de escribir, y en mi opinión, se sigue sosteniendo hoy en día. La idea de imprimir el texto en páginas negras, totalmente en negativo, no fue mía. Y el resultado impreso me pareció fascinante (y supongo que los muchachos de la imprenta también debieron de echarse las manos a la cabeza).
En un número dedicado a la serie negra más oscura y frankmilleriana, mi compañero y amigo, el por entonces redactor de Deportes Álvaro Piqueras Corchano -que ya se había convertido en uno de los habituales y valiosísimos colaboradores de Ínsula- se marcó un thriller de espionaje y francotiradores y machetazos con su relato "Rojo Sangre", con un trasfondo tan actual como el de los trapicheos mafiosos del gobierno de los Estados Unidos en todos los países civilizados o por civilizar. El cuento apareció bajo el revelador epígrafe de "relato de tiros", pues estamos hablando de los tiempos de Ínsula en que las libertades que nos tomábamos se habían hecho más que evidentes. (Por cierto, creo que Álvaro es un autor por descubrir, tal y como demuestran otros cuentos, artículos y dislates que escribió para Ínsula, y que veremos pronto por aquí).
Mi apología del frankmillerismo continuaba y concluía con el panfletario artículo-diatriba-sermón titulado "Frank y Batman: Por qué no nos los merecemos", donde dejé bien clara mi postura acerca de los diversos dimes y diretes acerca de los trabajos de Miller con el Caballero Oscuro. (El epígrafe aquí ya no era ni tan siquiera "cómic", sino "tebeos buenos", directamente).
Para no salir de la tónica de este número, y bajo el explícito epígrafe "relato de mafiosos", mi gran amigo Marcelo Ortega nos brindó "Palermo", una historia siciliana de los años 50 que tiene todos los visos de ser real como la vida misma. Marcelo, para el que no lo sepa, no sólo un periodista del copón bendito, sino que es toda una autoridad en cuestiones tan espinosas y apasionantes como los diversos grupos mafiosos de Italia, su historia, y la actualidad más candente. Lo malo es que todo ese conocimiento enciclopédico suyo, lo conoce de primera mano...
Por último, el escritor Juan García Rodenas, que ya era uno de los pilares de Ínsula, ocupó el puesto habitual de Fernando Fuentes (de vacaciones veraniegas) en la sección musical, y le aportó su propio estilo y cadencia: de las novedades locales entre DJs, pubes y discotecas de Albacete a la que estábamos acostumbrados, Juan no llevó a sus listados con música para escuchar mientras uno lee La Saga de la Ciudad Oscura (aventuras del Inspector Serrano, ¡no se las pierdan!), folk ibérico, o una nada sutil reminiscencia apologética sobre ese maestro del humor musical que fue Emilio el Moro. Ahí es nada...


SSB dijo
Madre mía, madre mía, madre mía.
Se me está ocurriendo una maldad para el R. F. 2011, pero sin encuadernación en tapa dura.
Muy bien por recuperar todo esto.
5 Mayo 2011 | 09:24 AM