POLÍTICA, ELECCIONES, MANIFESTACIONES: LO QUE PIENSO DE TODO ESTO (y no, no voy a votar)
(Lo que pasó, según la pluma de Sergio Bleda)
Los amigos de este blog ya saben que aquí pueden encontrar curiosidades sherlockianas, mitología creativa, referencias frikis o eruditas -que para el caso, y tal y como son las cosas a día de hoy, viene a ser lo mismo-, literatura, cine, tebeos y un montón de disparates para el experto y el visitante casual.
Pero nunca han encontrado política. Al menos, no de un modo explícito.
Desgraciadamente, y sin que sirva de precedente, voy a hacer una excepción. No la hice cuando el gobierno de José María Aznar, allá por el año 2004, retuvo información y mintió acerca de los atentados del 11 de marzo en Madrid. Lo mismo hicieron los medios de comunicación españoles, pues cuando aquí se decía que las autoridades confirmaban que ETA había realizado aquella carnicería en Atocha y en otras estaciones ferroviarias, en medios extranjeros se hablaba con claridad de alguna célula integrista de tipo islámico. Por si alguien no se acuerda, aquello degeneró en una serie de manifestaciones en las puertas de las sedes del Partido Popular de prácticamente toda España, unas manifestaciones que, de acuerdo con el PP, se convocaron y orquestaron desde otros partidos (se hablaba, obviamente, del Partido Socialista), y cuya convocatoria se difundió a través de mensajes de telefonía móvil. La verdad es que no sé cómo empezó a reunirse y manifestarse la gente, pero lo de los sms no fue mi caso. Yo vi en la tele a la gente que se estaba manifestando en Madrid y en algún otro punto más de España, y con el calentón que tenía en el cuerpo de ver tanta mentira gubernamental, tanta basura, tanto descaro, y algo que estaba empezando a parecerse sospechosamente a un golpe de estado, llamé (por teléfono móvil, cierto) a un par de amigos y me fui a la albaceteña calle del Muelle, donde está la sede local del PP. ¿Y qué pasó? Pues que allí ya había mucha gente dando voces y diciendo con muchísima claridad lo que pensaba de las falsedades que se estaban difundiendo. Hablé con varios manifestantes -alguno incluso era militante del PP, y estaba tan cabreado con el gobierno como el que más-. Y no, hasta donde yo pude averiguar, nadie había recibido un sms del PSOE (o algo semejante) donde se convocara la manifestación. Hubo policía que no tuvo que intervenir, y los agentes ni nos disolvieron, ni nada, supongo que porque tampoco debían de estar muy contentos con el gobierno que estaba contando trolas a costa de más de doscientos muertos. Sí que pude ver cómo uno de los cargos del PP en Albacete apareció para dar la cara e intentar calmar los ánimos, y también para amenazar por lo bajini al militante que se había manifestado con nosotros...
Se dijo -el PP, básicamente- que aquello era ilegal (y seguro que lo fue... de alguna manera), que eso de manifestarse en tales fechas no se podía hacer de ningún modo, que era el día de la jornada de reflexión (el día siguiente eran las famosas elecciones generales del 14 de marzo), y que madre mía y que ayayay, y que nos iban a denunciar (pero sobre todo al militante de su partido, porque lo tenían fichado, y así se lo hicieron saber).
El PP perdió las elecciones. Ganó el PSOE. Hubo quien quiso impugnar los comicios por el asunto de las manifestaciones. Pero aquello quedó en nada o en casi nada.
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Bueno, pues como decía, en aquellas fechas no escribí nada incendiario en este blog sobre ese feo asunto, que actualmente aún colea en algunas mentes perversas, las mentes que fantasean con lo que habría sucedido si el PSOE no hubiera ganado aquellas elecciones, mentes que piensan que ETA tuvo que ver algo con los atentados... Supongo que si hubieran visto en la tele, como hice yo, a ese energúmeno de Arnaldo Otegi sudando la gota gorda, y diciendo a voz en grito "¡no hemos sido nosotros, no hemos sido nosotros!" -en aquella época en que Otegi aspiraba a cobrar en piscinas y en chalés (como todos los políticos)-, pensarían otra cosa.
Pero hoy... Bueno, hoy me están tocando las narices otra vez. Veamos:
No voy a ir a votar. No pienso ir a votar a nadie. Ni en blanco, ni nulo, ni mierdas. No me sale de las narices. Reivindico mi derecho a no hacer uso del derecho al voto, y reivindico mi derecho a decir públicamente que no votar es un acto útil, un acto de protesta contra un sistema obsoleto e inamovible que ni me creo, ni me interesa, y que claramente me perjudica. Reivindico mi derecho a expresar que veo claramente las intenciones de muchos medios de comunicación, y muchos periodistas que, sin necesidad de ser manipulados por poderes oscuros (o límpidos y cristalinos y perfectamente visibles) insisten en dejar el mismo mensaje: Que hay que ir a votar, porque lo contrario es no estar representado. Éste es un mensaje que coincide, curiosamente, con el de todos los políticos, ya sean los de los dos partidos mayoritarios, los de los partidos medianos, o lo de los partidos pequeñitos: Que hay que ir a votar, sobre todo a mí, pero por favor, tío, si no es a mí, vótale a quien sea. Ve a votar, colega.
Me dicen por ahí que una coalición de partidillos (perdón por el diminutivo, pero ¿cómo llamar a un partido pequeño, si no?) de Valencia utiliza en su propaganda electoral la reveladora y celebérrima frase: "SI NO VOTAS, NO TIENES DERECHO A QUEJARTE".
Esta frasecita me ha causado más de un desencuentro con conocidos, pues me parece insultante. ¿Si no voy a la guerra, no tengo derecho a decir "no a la guerra"? ¿Si no compro nunca Coca Cola, no tengo derecho a decir "no me gusta la Coca Cola"? Por la misma regla de tres, podría decirle a esos señores de los partidillos, y a los interfectos que me han insultado en mi cara con su frase: "SI VOTAS, NO TIENES DERECHO A QUEJARTE DEL SISTEMA". Porque lo apoyas, ¿no? Ese es tu razonamiento, ¿no?
Y sin embargo, yo no estoy de acuerdo con ninguna de estas declamaciones. Si votas, tienes todo el derecho del mundo a decir que la democracia que tenemos en España es una puta mierda, o a decir que el partido que has votado te ha traicionado, y que los demás te parecen caca de la vaca. O al menos, a decir que en los últimos años (o más), la democracia española se ha convertido en una puta mierda. O que la han convertido en una puta mierda. O que la hemos convertido en una puta mierda, votando a quienes hemos votado una y otra vez. O precisamente, por seguir votando.
Y yo, que no voto, tengo el mismo derecho a quejarme. De hecho, no votar es mi queja.
¿Algún problema?
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Bien. Vamos al meollo:
A nivel de Internet, yo sólo tengo este blog. Por el momento, no me he hecho un Facebook, no estoy (no me busquéis) en Twitter, ni en Tuenti, ni en Frusnils, ni en Fucky, ni en ninguna red social que exista. No tengo ni ganas ni tiempo. Repito, por ahora.
Así que no he tenido forma de enterarme de la convocatoria de manifestación del pasado 15 de mayo. Se ha hecho todo a través de las redes sociales. Me lo he perdido.
Pero dicen que nunca es tarde si la dicha es buena. Al final, me he enterado. Aunque en un principio los medios de comunicación han hecho un vacío casi absoluto, el cabreo general de muchos españoles (dicen que la cosa va en aumento, el movimiento se multiplica) ha conseguido llamar la atención de las teles y periódicos y demás.
Y también mi atención.
Veo por ahí, en Youtube y en medios de esos de los que estoy hablando, que la manifestación en Madrid terminó a palos, con cargas policiales y antidisturbios repartiendo estopa y deteniendo a un tipo que venía de jugar al fútbol con sus amigos (un tipo que, según le dijo un agente, ahora tendrá algo que contar a sus nietos). Me cuentan algunos manifestantes de Madrid que eso no es del todo así, que fueron algunos incidentes mínimos, aislados, y que los medios los han sacado de contexto, cosa que me creo a pies juntillas. Me cuentan otros manifestantes que la manifestación de Valencia fue completamente pacífica, y que para lo que es Valencia, apenas había presencia policial. Vivir para ver. Debe ser que a algunos políticos valencianos ya no les hace tanta gracia la compañía de la policía... no vaya a ser que se los lleven también al trullo.
También he visto cómo los madrileños han decidido acampar en la Puerta del Sol en señal de protesta, sin un lema muy definido, pero por algo que viene a resumirse en "Estamos hasta los cojones de los políticos y los banqueros".
¡Caramba, qué coincidencia! ¡Como yo! ¡Y como casi todas las personas que conozco!
Era lógico, supongo, hasta cierto punto, que los políticos (y ahora sí que ya no hay distinción entre, digamos, los dos partidos mayoritarios) estuvieran en contra de estas manifestaciones. Me dicen que la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha (donde gobierna el PSOE desde hace mucho tiempo) intentó prohibir la manifestación en Toledo, pero que el Tribunal Supremo dio la razón a la plataforma DEMOCRACIA REAL. Bien por el Supremo, fatal por los políticos, quienes argumentaban que la manifestación sería "contra el Gobierno de Castilla-La Mancha", y eso está muy feo en época de elecciones... Qué bien, yo también quiero prohibir que mis enemigos hablen mal de mí o que critiquen mis libros. Debe de ser maravilloso tener tanto poder, ¿verdad? Claro que, en una democracia, aunque sea una como esta que tenemos, estas medidas "cosméticas" quedan bastante mal. Porque es cosmética fascista, como la que usaba Eva Braun en el búnker de su esposo, o amante, o lo que fuera.
Como también queda muy mal el desalojo de los manifestantes de la Puerta del Sol, el pasado día 16 del corriente, de madrugada. O que los casos de violencia policial cometidos (supuestamente, claro...) durante la manifestación del día 15 en Madrid, tenga que venir a sacarlos a la luz... la revista Rolling Stone. Como os lo cuento, amigos.
Y ya puestos, tampoco es demasiado elegante que un partido (a día de hoy) mediano como Izquierda Unida quiera apuntarse un tanto con este asuntillo del desalojo, diciendo que la Policía Nacional trabaja para el Gobierno de PSOE y que la Policía Local trabaja para los gobiernos del PP de Madrid. Lo digo porque un partido tan decepcionante como IU, un partido que se ha dedicado a bailarle el agua al PSOE en mil ayuntamientos, tampoco debe de tener tantos fanes entre los manifestantes. Yo, por lo menos, no lo soy en absoluto, sobre todo después de haber leído las declaraciones de hace unos días de la candidata de IU para la alcaldía de mi ciudad, Albacete. El titular decía algo así como: "No es el momento de quedarse en casa o de votar en blanco, hay que rebelarse". Perdonen que me ría, pero ¿que me rebele votándole a ese partido? O ya puestos, ¿que me rebele votando? ¿Están de cachondeo o qué?
¿Y ahora también se quieren apropiar de la mala leche contenida de los españoles, que están más cabreados que monos? Perdonen, pero han llegado ustedes en mal momento para tocar las narices, amigos de IU...
Esto de que IU abra la boca acerca de las manifestaciones y el movimiento Democracia Real sólo tiene que ver con el hecho de que haya empezado a reflejarse en la tele. Y lo mismo vale para los dos partidos mayoritarios, que también están soltando unas lindezas estupendas:
El vicepresidente del Gobierno, Rubalcaba, ha venido a decir que sí, que entiende que estemos cabreados, pero que todos somos amigos y que hay que confiar en los amigos, ¿no? Ya puesto, Rubalcaba podría ponerse en la puerta de la Moncloa y decir aquello de "Dame argo, payo". A todo esto, no sé qué delegado o subdelegado del Gobierno en Madrid (un tipo del PSOE) tiene clarísimo que las acampadas estas son ilegales, y que hay que desalojar a todo Cristo. Claro que sí. No vaya a ser que alguien se anime a no votar, o se apunte al rollo de pedir soluciones reales, ¿no?
Por otro lado, pero al mismo tiempo, el presidente del PP, Mariano Rajoy, también ha soltado una de esas frases lapidarias con respecto al tema, una de las que hacen temblar a los clásicos griegos y romanos: "Es muy fácil criticar a los políticos". A lo que yo puedo responderle: "¡Tócate los huevos!" Como si ellos no lo hicieran todos los días en sus diversos foros...
En fin, esto último de criticar a los políticos me pone claramente de los nervios. ¿Cómo pueden los políticos ser tan sinvergüenzas de sentirse ofendidos porque la gente quiera manifestarse contra ellos? Vamos a ver, ¿es que esperaban otra cosa esos nuevos patricios, esa nueva clase social que está por encima del pueblo llano, que tiene sus propios rincones para fumar, sus sueldos intocables, su propia escolta, y que sospecho tiene miedo de salir a la calle? ¿Es que Rajoy, Zapatero, y toda esa tropa de personajes de revista musical de tetas y culos espera siempre que España entera sea no una piel de toro, sino una plaza de toros donde siempre se esté celebrando uno de sus mítines? ¿Esperan amor y cariño después de lo que nos están haciendo? ¿Puede esperar el gobierno del PSOE que España adore el que sus gobernantes estén trabajando no para el pueblo, sino para el entramado financiero internacional y para otros países como Estados Unidos, países que deciden qué aviones de la CIA deben aterrizar aquí, qué canon de la SGAE debemos tener, y cómo hay que sangrar a los españoles para solucionar las mierdas económicas en las que nos han metido un montón de banqueros bastardos? ¿Puede esperar el PP que toda España esté a favor de que en sus listas electorales, y en los cargos ocupados por miembros de su partidos, haya personajes tan deleznables como los que encontramos en Valencia y en otras comunidades, mafiosos que están procesados y pendientes de resoluciones jurídicas, pero cuyas relaciones con diversas tramas de carácter criminal están perfectísimamente probadas?
¿De qué coño va toda esta caterva de hipócritas, que prohíbe para despistar al pueblo y despilfarra el dinero de todos nosotros? ¿Cómo pretenden que yo vaya a votar? Y encima ¡que vaya a votarles a ellos o a sus amigotes!
El resto de reacciones televisivas, ya a nivel de tertulianos que llevan el rótulo de "analistas políticos" (periodistas especializados en política, diremos), la cosa tampoco está muy mal, sobre porque parece que los análisis los estén haciendo los difuntos Tip y Coll en colaboración con el difunto Gila, todos ellos dirigidos por el Gordo y el Flaco. Está la analista que es un poco fan de Democracia Real y los manifestantes, pero que tiene claro que el rollo no es no ir a votar, sino... ¿el qué? Habría que preguntárselo a ella, porque dice que los manifestantes sí que están a favor de que existan partidos políticos, y políticos. Luego está ese al que no le gusta el planteamiento de los manifestantes en absoluto, y le parece que esto es cosa de unos jóvenes hippies, que es algo que no va a durar nada, se olvidará, y aquí paz y después gloria... salvo que aparezca un líder que, por supuesto, querrá aprovechar la circunstancia para convertirse en un nuevo Hitler. Gran análisis, pardiez. Después está la que aprovecha para poner a caldo al PP y poco más, pues quiere rentabilizar el asunto a favor del PSOE. Qué dignidad y qué elegancia. Y luego el que también se declara fan del movimiento y las manis en general, pero no le parece bien que se haya escupido a los medios de comunicación por no haber cubierto y difundido el evento desde el principio, o haberlo tergiversado aquí y allá... Y el comentario del presentador-moderador, con el que todos están de acuerdo: Que esta gente que se manifiesta no sabe aguantar las críticas, que si les dices algo en Twitter, te twitean mil veces que eres un no sé qué fascista, un periodista vendido a no sé quién, y cositas así. ¿Es que no saben lo que es una red social, estos analistas?
Cierto, cierto. Aquí nadie sabe aguantar bien las críticas. Pero también es verdad que estos manifestantes no intentan prohibir (de momento) que los políticos salgan a la palestra a decir que qué malos son esos poquitos españoles que critican a los políticos. Estos manifestantes no le quieren quitar a nadie su derecho al voto. Ni obligar a nadie a que no vote. Ni insultar a nadie porque lo haga o lo deje de hacer.
Lo que quieren todas estas personas tan cabreadas, decepcionadas y, digámoslo, traicionadas, lo que queremos todos, son soluciones a los mil millones de problemas que hay, que se han creado, y que nuestros políticos y los banqueros nos han generado.
Y yo diría que todos queremos lo mismo: un cambio.
***
Algo más sobre todo esto:
Que yo no vaya a votar (o usted, o aquel señor) en principio no va a influir en nada. No importa un carajo. De hecho, todo lo que estoy diciendo importa una mierda, y esto es por un motivo:
Porque ese cambio que he mencionado se va a producir, antes o después, para bien o para mal. Y lo que yo diga o piense da exactamente lo mismo.
Hay quien piensa que la democracia que tenemos en España vale más que las pesetas, que algo que costó tantas vidas, esfuerzos y tiempo ha de ser por fuerza una obra maestra intocable, un hito o una pieza artística que debemos conservar tras un vitrina de plexiglás reforzado (como la Constitución, sin ir más lejos; otra cosa que nuestros políticos no quieren tocar). Algunos ya hemos nacido, y hemos crecido, teniendo esa conciencia de inmovilismo. De hecho, soy consciente de que en ese sentido, en el sentido del buen funcionamiento del sistema democrático de este país y de las positivas consecuencias para el pueblo español, lo mejor que se podía hacer o que podía suceder, ya ha tenido lugar. Y es Historia. Concretamente, diría yo, desde mediados de los años 80, hasta finales de los 90. Esos fueron los buenos tiempos, los tiempos de libertades bastante más auténticas que las de ahora, y de bonanzas. Si me apuráis, diré que todo esto se fue a la mierda definitivamente el 11 de septiembre de 2001. Pero esa es otra historia de gentuza y aprovechados y listillos y criminales y desgraciados, y habrá que contarla en otro momento...
La democracia de nuestro país está, si no corrupta hasta el tuétano (pues no parece que haya pucherazos, gracias a Dios), al menos sí estanca. Se ha caído en un bipartidismo a la americana que no lleva a ninguna parte. Nos han vendido a los hermanos mayores de ambos lados del Atlántico, y si antes, hace años, era un hecho evidente, a día de hoy es algo oficial.
El sistema que tenemos aquí, amigos, está hecho un cascajo. Se está desintegrando. Se está debilitando. Lo han debilitado.
Ya no nos lo creemos. Ni yo, ni un montón de gente.
No pienso pedirle ahora a nadie que no vaya a votar. Ni se me pasa por la cabeza. (Aunque debería y podría hacerlo. A fin de cuentas, los políticos se permiten el lujo de pedirle a todo el mundo que vaya a votar. Algunos casi lo ordenan, como si ver al pueblo votando les produjera un placer sexual). Eso sí, sugiero que si alguien se pasa por este blog para hablar del sistema electoral español y explicarme por qué no votar es hacerle el juego a los políticos, que se lo ahorre, que esa peli también la he visto. Si todos los políticos tienen una voz y un mensaje común que repiten, y es el de "Vota, tío, vota", yo, por pura lógica, debo hacer lo contrario de lo que predican mis enemigos. Y ya está.
Y con respecto al sistema y al cambio que mencionaba: Miremos un poquito hacia atrás en el tiempo. A la Historia, así, con mayúscula.
¿Hay algún sistema político que se haya eternizado mil años en un mismo país? ¿No? Eso pensaba yo. Hay sistemas que van y vienen, y de vez en cuando nacen algunos nuevos, variantes de otros ya existentes... Pero ¿cuánto duran en marcha? ¿Cuánto puede durar esto que tenemos? Yo afirmo tajantemente que no para siempre. Que antes o después, en cinco años o en cincuenta, cambiará por completo. Que tendremos otra cosa distinta. Que esto no es para siempre.
Y añado: ¿Por qué nosotros, el pueblo, deberíamos tener miedo de lo que venga después?
Quizá hasta sea mejor que lo que hay ahora mismo, ¿no?



jc dijo
¡Qué gusto!
18 Mayo 2011 | 07:05 PM