MÁS POLÍTICA: Me encanta que tengan miedo, y no puedo evitarlo
Sí, es como el placer que a los políticos les produce ver al personal en las urnas, votando con la resignación del que sabe que, haga lo que haga, lo van a sodomizar durante cuatro años seguidos. Me encanta ver a los políticos en la televisión -no tengo Internet en casa, pero sí en el bar al que voy habitualmente, así que veo la tele-, diciendo disparates como que "detrás de las manifestaciones hay una serie de grupos de izquierdas, y eso lo sabe todo el mundo" (Esperanza Aguirre, presidente de la Comunidad de Madrid), o los vanos intentos del vicepresidente del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, por congraciarse con los manifestantes... ya lo comenté aquí, pero aquello que dijo el vicepresidente ("todos somos amigos, hay que confiar en los amigos") parecía un ruego o una petición de piedad, más que otra cosa.

(Imagen de Intereconomía)
Me encanta, y lo digo sinceramente, que los políticos estén dando la cara y se estén revelando (de revelación; la rebelión va por otro lado) como lo que verdaderamente son, y estén permitiendo que los jueces de las juntas electorales provinciales de todas partes prohíban -o ilegalicen- estas manifestaciones pacíficas de CIUDADANOS ANÓNIMOS, que no de PLATAFORMAS DE IZQUIERDA. Que haya algún nombre genérico como Democracia Real Ya es, y lo digo de corazón, pura casualidad. Al menos yo, y otro montón de españoles, no formamos parte de nada ni estamos apuntados en ninguna parte, que sepamos.
Basta con darse una vuelta por cualquiera de estas manifestaciones pacíficas ilegales para ver que los asistentes son cada uno de su padre y de su madre, que hay personas de todas la edades y colores y sabores, con reivindicaciones bien distintas (nada que ver con mierdas de mensajes políticos), pero que están unidas por el descontento, el cabreo, la decepción, o como prefieran definir el actual estado de ánimo de MILLONES DE ESPAÑOLES.
Y es que no todos van a las manis y concentraciones. Muchos miembros de mi familia no pueden ni tan siquiera acercarse a la multitud por los más diversos motivos (salud, obligaciones, etc...), y servidor no puede permitirse el lujo de acampar en ninguna parte. Habrá que ir a reunirse en la calle, aunque esto sea ilegal porque un grupo de políticos así lo excretan (perdón, lo decretan).
Los motivos de estas prohibiciones o ilegalizaciones son muy semejantes en todas las provincias, y las juntas electorales argumentan lo mismo: Que estas manifestaciones pueden afectar al resultado de las elecciones, y que pueden dificultar el normal funcionamiento del ejercicio de la democracia. ¡Toma ya!
No obstante, parece que no afectan al resultado de las elecciones las campañas políticas, los mítines, los discursos, la omnipresencia de los políticos en los medios de comunicación. Porque sí que son normales en la democracia, sí que son legales, y sí que ayudan al normal funcionamiento del ejercicio de la democracia.
De SU DEMOCRACIA.
Parece que el pueblo sí que puede hablar, pero sólo a través de la urnas... Y SÓLO TRAS HABER ESCUCHADO LO QUE LOS POLÍTICOS DE LOS PARTIDOS OFICIALES, MAYORITARIOS O NO, TENGAN QUE DECIR. Y NADA MÁS.
Vamos a ver, ¿y si a mí me sale de los genitales ponerme a decir en la calle lo que pienso acerca de la organización política de España, de si me gusta la barba de ese político o el flequillo de aquel? ¿Y si un puñado de gente, digamos MÁS DE 20 PERSONAS, se sienten interesadas, o sencillamente se entretienen escuchando lo que tengo que decir? ¿Y si yo, cuando he terminado de soltar mi rollo mariano, decido que quiero escuchar lo que quiere decir esa señorita que quiere decir algo porque también tiene ideas propias? ¿Y si después decidimos escuchar lo que digan otras personas que pasaban por allí?
Bueno, pues esto que describo, en algunos países civilizados como Egipto, se llama ASAMBLEA. Aquí es UNA ACTIVIDAD ILEGAL.
Estas manifestaciones, concentraciones y acampadas que recogen el espíritu de la Plaza de Tahir (¿podemos ir hablando ya de un "Espíritu de Sol"?), mal que bien, se van a seguir produciendo al menos hasta las próximas elecciones del 22 de mayo (y quizá más adelante incluso, de forma indefinida; Dios sabrá). Desde el Gobierno se ha dicho que la policía no va a intervenir por el momento, porque (y en esto le concedo toda la razón al vicepresidente Rubalcaba) "está para solucionar problemas, no para crearlos". No obstante, vaticino que las concentraciones que se convoquen para el día 21, el famoso día de la SAGRADA JORNADA DE REFLEXIÓN, van a ser más problemáticas.
Y eso también me encanta, porque va a significar que el miedo no sólo está haciendo temblar a los políticos, sino que es posible que la cosa llegue más lejos y tengan que estar muchos de ellos sentados en el retrete, por pura descomposición nerviosa...
Con respecto a la Jornada de Reflexión, diré que me parece que es una figura (¿legal?, ¿electoral?; ¿tan sólo simbólica?) absolutamente ridícula. ¿Le sirve de algo a alguien, realmente? ¿Hay tanto indeciso el día anterior a las elecciones? Y lo que es más, ¿a los militantes de partidos políticos les sirve para algo eso de las 24 horas de reflexión? ¿No saben ya Zapatero, Rajoy, Cayo Lara, Cospedal, Pajín, Llamazares, a quién leches van a votar? Para mí, la Jornada de Reflexión ni existe ni ha existido nunca, y es tan sólo una estúpida tradición, o como decía antes, un símbolo que, ahora sí, ha quedado obsoleto. (La verdadera Jornada de Reflexión comienza el día después de las elecciones y dura cuatro años más, durante los cuales uno se está preguntando: "¿Pero por qué voté a esta gentuza?")
De hecho, cuando ese día 21 de mayo los diversos cuerpos de policía del país tengan orden de cumplir con su deber, y por lo tanto, de evitar las actividades ilegales de padres, hijos, abuelas, chavales, mozos, chicas, viejales, chiquilines, zanguangos, carrozas, damitas, señoronas y señoritas en sus manifestaciones públicas ilegales, los partidos políticos mayoritarios (y los otros supongo y espero que también) VAN A PERDER VOTOS A ESPUERTAS. Sobre todo si los medios de comunicación -que ya empiezan a abrir sus páginas o espacios televisivos con la crónica de las acampadas y demás manifestaciones- lo recogen.
Porque los políticos tienen, y van a tener más miedo. Y habrá alguno que considere el punto de vista que yo expongo, pues quizá llegue por su cuenta a estas mismas conclusiones: "¿Qué es mejor para obtener votos? ¿Prohíbo que los plebeyos estén tirados en la calle como perros, y que se me monte un escándalo más gordo? ¿O los dejo que estén ahí, con sus mensajes subversivos y malvados y antidemocráticos, pero sobre todo anti-nosotros, y me hagan perder escaños y piscinas?"
Y con esta imagen del político cavilando, cavilando, cavilando acerca de qué es lo mejor para sus intereses, disfruto como un enano.


Marcelo dijo
Y porque no has visto al secretario de Esytado de Economía diciendo que hay que tener paciencia, que en 30 años estaremos bien
19 Mayo 2011 | 07:37 PM