¿Y QUÉ PASA CON LA CIFRA DE ABSTENCIÓN? (o, “El análisis de los resultados se ha saltado a casi 12 millones de españoles)
Han terminado las elecciones, y los medios de comunicación y por extensión, los políticos, valoran los resultados. Y podemos escuchar y leer una obviedad detrás de otra: Que los comicios los ha ganado el PP (el término habitual en prensa y televisión es "ha arrasado" o "ha arrollado"). Que el PSOE ha perdido ("debacle"). Que IU se queda como estaba. Que UPyD, un partidillo que no me había molestado en mencionar en anteriores artículos, "entra con fuerza", lo cual no quiere decir gran cosa, salvo que algunos antiguos votantes del PSOE no han querido votar al PP. Y por último, cosas de nacionalistas y regionalistas, asuntos en los que ahora mismo no quiero entrar.
El PP dice que han ganado gracias a sus programas electorales (¿qué programas?). El PSOE dice que han perdido por culpa de la crisis (pero no se molestan en mencionar su gestión de la crisis; la nula capacidad de autocrítica no se limita a los manifestantes indignados, ¿no?). IU ya está pensando en pactar con el PSOE, tal y como habíamos vaticinado, y es algo que le pasará factura en las elecciones generales. Y UPyD... pues nada, que disfrutan con salud lo que han sacado en claro. Que lo hagan mientras puedan.
En cifras resumiditas y redondas, la cosa viene a ser esto: El PP tiene más de 8 millones de votos, el PSOE tiene unos 6 millones, e IU alrededor de un millón.
Qué bien, ¿no? Palmaditas en la espalda, y aquí paz y después gloria, ¿no?
Pues no.
En los medios sí se han molestado en sacar a la luz las cifras de votos nulos, creo que algo menos de 400.000, y los votos en blanco, que son casi 600.000. Total, un milloncete. Valoraciones de estos datos:
Los políticos, que yo haya visto, no han abierto el pico. Todo esto se la bufa y no se la constipa. Unos tienen bastante con su triunfalista victoria, y otros tienen bastante con intentar explicarse unos a otros sus dramas personales. Francamente, son unos aburridos.
Los medios vienen a no decir nada, o en el mejor de los casos, afirman que es importante el ligero crecimiento del voto en blanco. Y eso sí, reconocen que es un método de protesta. Lo que no dicen es que es un método de protesta que beneficia a los partidos mayoritarios por el asunto del reparto de dichos votos en blanco (y si alguien no me cree, que se mire la Ley Electoral correspondiente), y de las subvenciones que los partidos reciben en función de la cantidad de votos que acumulan.
Con respecto a los votos nulos, los medios tampoco dicen nada, o apuntan tímidamente que quizá sí sea un método de protesta, pero que no hay forma de saber cuáles de esos votos nulos son votos emitidos de forma incorrecta ex profeso, y cuales son simples errores y accidentes. Así que no los cuentan como votos de protesta, aunque saben que los hay, y muchos. (Admito que ese es el problema del voto nulo como método de protesta: Para emitir mal el voto, mejor no lo emitas, porque no hay forma de saber si es una metida de pata o un grito contra el sistema. Algo así pasa con la abstención. Pero es mejor. Ahora te lo cuento).
De lo que no hablan ni los medios ni los políticos, y sobre todo, no entran en valoraciones, es sobre la cuestión de la abstención en estos comicios.
Yo lo tengo muy claro: Hemos ganado las elecciones. Y lo digo como lo siento.
Casi siempre ganamos, por supuesto. No hay más que mirar los resultados de elecciones pasadas. En este caso, hemos obtenido más de 11 millones y medio de no-votos. Eso son casi 4 millones de no-votos más que el PP. Una barbaridad.
Esta cifra supone, según los datos que he visto en elpais.com, el 33,77 % del electorado. Más de un tercio de los españoles convocados a las urnas el pasado 22 de mayo de 2011.
Aunque sólo sea por lo escandaloso de la cifra -que por cierto, es inferior a la de las elecciones municipales y autonómicas de 2007; ahí también ganamos-, alguien debería valorarla públicamente. Y decir algo bonito a todos los manifestantes que han acampado estos días -muchos de ellos no son abstencionistas en absoluto-, y que muchos españoles han apoyado en cuerpo, o en espíritu, pero sobre todo, no participando en este sistema corrupto. (El pegadizo lema "Lo llaman democracia, y no lo es" debería de significar algo, ¿verdad? Para muchos de nosotros, sí).
Veamos, ¿por qué ni los políticos ni los medios entrar a valorar estas cifras de abstención? Creo que si el resultado hubiera sido distinto, digamos que hubiera habido una participación del 90 %, todos los políticos (y los medios) habrían corrido a mencionar el dato a una velocidad de vértigo, y habrían presumido de "la buena salud de que goza el sistema democrático español". Alguno lo ha insinuado, pero al tratarse de una participación del 66,33 %, lo dice con la boca pequeña. Con razón. No vaya a ser que alguien eche cuentas...
Entonces, ¿por qué no se valora? Porque el resultado de una abstención del 33,77 % no es precisamente como para tirar cohetes, y la cifra de no votantes en millones no les hace mucha gracia. De hecho, vistos los resultados de los últimos años, es un porcentaje que se está convirtiendo en el habitual. Y a los políticos (y a los medios) les parece aceptable, porque hay una mayoría que sí que va a votar (con más de un 4% de votos en blanco y nulos, por cierto).
La distancia se acorta entre los que votan a partidos y los que protestan contra los partidos y el sistema. Porque hay que darse cuenta de que para esto, los partidos políticos sí que andan cogiditos de la mano: Para hacer frente a los que no los queremos ni a ellos, ni a su ley electoral, ni a su sistema corrupto.
El problema de la abstención como método de protesta es curioso cuando menos, pues se asemeja mucho al problema de los votos nulos. El argumento es: "¿Cómo sabes quién ha protestado y quién se ha quedado en casa rascándose la entrepierna?" Con esta excusa, los políticos se quitan de un plumazo la opinión de casi 12 millones de personas, y los medios de comunicación hacen el vacío a todos esos españoles desencantados: Oficialmente, somos casi 12 millones de vagos que no nos merecemos lo que tenemos. Unos irresponsables.
Diré algo al respecto: Un voto nulo puede ser un error (ya he dicho otras veces que los he visto en directo). Pero ¿puede ser una equivocación no ir a votar? ¿Puede ser un accidente? ¿Desde cuándo decidir que uno no va a votar es dar el beneplácito a los partidos que se presentan, o al sistema? A mí me parece que se trata de todo lo contrario.
Donde algunos argumentan con la obsoleta palabra "pasotismo", yo digo "impotencia". De los no votantes que conozco, lo más parecido que he encontrado a pasotas son los que me dicen: "¿Y para qué voy a ir, si esté el que esté mandando me va a joder? Para eso me voy al bar, coño".
¿Eso es "pasotismo"? Pues no. Eso es, básicamente, falta de opciones. Estoy seguro que los fanáticos del voto (los de "si no votas, luego no te quejes") pensarían que también es pasota esa célebre frase: "A mí da igual que mande el uno o el otro". ¿Significa que a ese individuo realmente le da igual quién esté en el poder? ¡No! Significa que no tiene alternativas, que el sistema no ha generado alternativas para sus necesidades, que NO PUEDE ELEGIR REPRESENTANTES PORQUE NO HAY NADIE QUE LE PUEDA REPRESENTAR.
Las personas que dicen esas cosas tan habituales no llegan al extremo friki de hacer lo que unos cuantos individuos hemos hecho este año: Ir al colegio electoral y no votar, y hacernos una foto en la puerta para demostrar que no nos hemos quedado en casa.
¿Es una parida? ¿Una cosa propia de "niñatos", como ha dicho alguna voz por ahí? ¡No! ¡Porque el sistema democrático español (canten conmigo, "¡y lo llaman democracia, y no lo eeeees!") no tiene cabida para esta actitud que representa a la friolera de 12.000.000 de españoles!
Lo que a mí me hubiera gustado el pasado día 22 es haber ido al colegio electoral, haber presentado mi DNI en la mesa, y haber podido pedir un certificado de que he ido a no votar. O haberme apuntado en alguna parte como "no votante". Para que conste.
Pero esa opción no existe. Ni va a existir. Es lógico. ¿Cómo vamos a tener un sistema que diga: "Para cambiar (o destruir) el sistema, vote aquí"?
Los detractores de esta teoría, la teoría de la opción "me apunto a no votar y que quede registrado" dirán que igualmente habría millones de españoles que no se pasarían por las urnas ni tan siquiera para eso. Y seguro que tienen razón.
Pero también estoy seguro de que seríamos muchos millones (no menos de 8 millones y medio, y me quedo muy corto) los que iríamos a nuestro colegio electoral para no votar.
Yo ya lo he hecho.
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Marce dijo
Toda la razón en casi todo. Por cierto, veo que vas a Madrid el dia 3
23 Mayo 2011 | 07:54 PM